Soy una mamá adicta a la maternidad

La maternidad ha sido de las etapas más difíciles de mi vida, no por cuidar a mi bebé, no por las desveladas, no por los dolores físicos… sino por todas esas palabras que duelen mucho más que una contracción.

Entiendo ahora que cada mujer vive la maternidad de forma muy particular, dependiendo su origen, personalidad, valores, costumbres y estilo de vida.

Es muy común dar consejos sobre cómo deberían las madres educar o cuidar a sus hijos, yo lo hacía incluso sin ser mamá, pero no nos damos cuenta del posible daño que podríamos causar.

Porque si es una mamá primeriza o introvertida, es muy probable que se sienta amenazada por el mundo exterior sin tener una idea clara sobre cómo reaccionar, entonces… la juzgamos y la criticamos hasta donde podemos.

No, no es fácil escuchar consejos porque en ocasiones se convierten en órdenes, críticas y expectativas. Ya no es… si los quieres cumplir, es que los tienes que cumplir.

A veces porque te lo exige la otra persona y otras veces porque por miedo no estás segura si cumplirlos, no te tienes la confianza de ser madre, y crees que, aunque tu instinto diga que no, debes hacer caso a esos consejos.

Una madre aprensiva

En esto de ser mamá he escuchado muchísimo cuan aprensiva soy respecto a mi hija, tanto que, según esas personas, dejo de “hacer mi vida por estar con ella.”

Les doy la razón en algunos aspectos. Sí, soy aprensiva porque tengo miedo y desconfianza sobre si estoy haciendo lo correcto con mi hija en el aspecto emocional.

Y ese miedo es también por perderme momentos importantes con ella. No quiero retenerla a mi lado, quiero verla volar, pero mientras ella me necesite y quiera que la cargue, la cargaré.

“Estás volviendo dependiente a tu hija, está muy apegada a ti, le quitas cariño de la gente. Deja de consentirla, la vas a volver una caprichosa, egoísta, insegura. La vas a volver como tú, antisocial, ermitaña, distante.”

Duele y mucho…

No porque me lo digan, sino porque tengo miedo de que tengan razón, soy insegura como persona y como madre, pero la amo y haré los sacrificios necesarios para que ella esté bien. ¿Cómo?

¡Estando bien! Siendo feliz, segura de mí misma, no tomándome las cosas personales, dejando pasar consejos, dejando pasar el dolor y reconocer que mi instinto no está mal.

Soy adicta a la maternidad

Pero… NO tienen razón en que “dejo de hacer mi vida por ella”. Estoy viviendo la vida por la que me he esforzado tanto: siendo libre, esa es realmente la vida que quiero.

Mi libertad incluye a mi pequeña, porque fue mi decisión ser madre y seguirlo siendo a mi manera.

He dejado de ver a muchos amigos, no porque no los quiera ver ni porque haya dejado de apreciarlos, pero el momento en el que coincidimos, mis decisiones eran diferentes.

Muchos creen que el salir por la noche, salir a tomarme un café, ir al salón de belleza es hacer vida, pero sólo cambié las actividades que antes me gustaban por otras que también me gustan y mucho.

¿Prefiero quedarme en casa con mi hija aunque ella duerma, que salir con amigos por la noche? ¡SÍ! SÍ LO PREFIERO, LO AMO, LO DISFRUTO Y NO LO PADEZCO.

También soy plenamente libre

En realidad, padezco más salir por la noche, desvelarme, pasar frío o tener resaca al día siguiente, eso ya lo padezco, antes era irrelevante, pero ahora no me gusta tanto la idea.

Sé que mis amigos, realmente mis amigos lo han entendido, porque son ellos también los que aceptan hacer reuniones en horario y lugar para que pueda ir mi hija.

No estoy dejando de hacer mi vida por ser madre, mi vida es plena y feliz con ella, porque aunque crezca, se vaya con amigas, de viaje por Europa, se case y sea madre, mi vida seguirá siendo la misma: ¡LIBRE!

Tengo la libertad de tomar la decisión de quedarme en casa porque me gusta, no porque tengo que, no porque sea madre o porque se haya “acabado mi vida”, sino porque quiero y lo disfruto.

Amo ser mamá de Val

Disfruto tanto mi maternidad que cuando estamos ella y yo, con gente o a solas, cuando jugamos juntas, cuando le enseño nuevas palabras o cuando toma mi mano para caminar, siento la misma emoción que cuando corría, que cuando me arreglaba para salir por la noche, que cuando me iba de compras.

Me encanta pasar tiempo con ella, tomarle fotos, organizar sus fiestas, comprarle ropita, arreglarla para alguna cita especial, verla sonreír, verla jugar con Coco, mi perrito, verla crecer, aprender y ser independiente.

Decidí ser madre para formar una familia con el hombre que amo, y también decidí cambiar mis actividades favoritas por otras igualmente divertidas.

Así como me dolían los pies o el cuerpo después de correr, me duele ahora cuando paso mucho tiempo en el suelo jugando con Valeria. Así como tenía resaca por pasarme de copitas, así tengo sueño sin poder dormir hasta después de las 9 pm.

Así como gastaba mi dinero en ropa, viajes o salidas al cine, así me lo ahorro para poder hacer actividades en familia que también me hacen feliz.

Cambié de actividades favoritas, que tienen recompensas y sacrificios, como las que tenía antes, pero es mi decisión y mi libertad. Pero, lo confieso, de todas mis actividades favoritas, la de ser madre es la mejor.

Soy terriblemente adicta a mi maternidad.

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Y aunque no tolere mucho el mundo exterior y su forma de ver mi maternidad, yo disfruto mucho cómo la veo yo, sin consejos, sin críticas, sin los demás, sólo ella y yo.

Melanie Forey
Written by Melanie Forey