Tu libertad está muriendo

Ah, cómo queremos ser todos iguales y criticamos a los que no lo son pretendiendo que lo sean en sueños, ambiciones, estilo de vida y hasta en el físico. ¡Hueva!

No deberíamos estar tan sorprendidos de que ideologías como el socialismo, el machismo, el feminismo y el populismo tengan tanto auge en estos días, si nuestros pensamientos y, peor aún, acciones y palabras tienen cierto aire de estos.

*Sí, tú también que crees que no eres ni machista, ni feminista, ni socialista, ni populista, sí tú también lo eres.

Últimamente he estado en una lucha interna y también con personas a mi alrededor por tratar de que me acepten como soy, sin darme cuenta que el trabajo es interno. (Otra historia)

Pero también en esa lucha he descubierto que en la mayoría de los casos, las personas quieren ser tornillos, todos con la misma cabeza.

El idealismo del treintañero

Es tan decepcionante escuchar algunas pláticas criticando a los “chavorucos treintañeros” (no por denigrar, sino simplemente por explicar) donde escucho que… qué van a hacer de su vida, que si son solteros y la familia, que son “forever young” y que qué onda con su futuro y su patrimonio.

¡¿Y QUÉ?! ¿Y qué que no quieran embarcarse en una deuda de más de 20 años? ¿Y qué que no quieran hijos y amen estar solteros? ¿Y qué? Es cierto que ha sido una generalidad el casarse, tener hijos, comprar una casa, tener un trabajo estable.

Pero, ¿quién te dice que es la única vía para disfrutar la vida? No somos adivinos para saber quién vivirá mejor en unos años, lo que sí puedo asegurar es que quien vive como quiere vivir HOY disfrutando lo que quiere y como quiere, esa sí es una persona feliz.

Si quiere una casa y un trabajo porque le da satisfacción, seguridad y le gusta, lo ama, lo disfruta y trabaja por ello… ¡MARAVILLOSO! Si por el contrario quiere estar soltero, sin una hipoteca y viajando por el mundo… ¡INCREÍBLE TAMBIÉN!

Ambos caminos tendrán consecuencias y esas consecuencias se tomarán con responsabilidad, cualquiera que estas sean, ni echando la culpa a alguien más, ni arrepintiéndose de algo que no hicieron por lo que “tenía que ser”.

Sólo necesitamos contestar una pregunta: ¿QUÉ QUIERO YO?

¿Por qué creemos que hay una fórmula única para vivir? ¿Por qué creemos que todos debemos ser iguales para ser felices? Ahí está Barney Stinson que intentó ser como el resto y no le salió tan bien, porque lo que le hace felices a unos, no le hace felices a todos.

O qué pasa también con los mesías que quieren sacar a las personas de la sierra, la selva o de sus tribus denigrando sus hogares y usando términos peyorativos para nombrarlos como “indio ignorante”, “pueblerino”, bla, bla,bla. Son esos mesías que les dicen cómo tiene que tener “una vida mejor”, o sea similar a la de ellos con casita, cochecito y viajes por el mundo.

Quizá muchos sí lo quieran, pero quizá muchos otros amen su vida tal como es en la sierra o en la selva, pero lo único que busquen es un pago justo por su trabajo que no sean explotados, que no destruyan sus hogares y que no se metan en sus usos y costumbres. A todos esos mesías, ¿ya les preguntaron qué quieren antes de “ayudarlos”?

Y bueno, esas personas que se la pasan criticando ya sea que tengan una casa e hijos, o las personas que juzgan que sean viajeros por el mundo, o a los que llaman “indios ignorantes” a los que prefieren vivir su vida tranquila en el campo… son tan socialistas mentales que siguen siendo esclavos de un mundo tan pequeñito. ¡Piensen, pregunten, cuestionen, debatan, argumenten!

La familia es primero

Otras personas siguen creyendo que un mismo modelo familiar: papá, mamá, hijos, abuelitos, tíos y primos conviviendo juntos como muéganos, es para todos.

No lo niego, es increíble, es lindo estar con personas que te quieren, pero los lazos de sangre no hacen siempre una familia. ¿Y qué si tus amigos son más tus hermanos? ¿Y qué si no quieres ver a tu familia porque te intoxica? ¿Y qué? ¿Y qué que tu pareja sea del mismo sexo?

Obligarte a vivir una vida como la que vivieron tus papás porque “así debe de ser”, aunque te haga infeliz, es algo muy triste, pero es más triste intentar que los demás vivan en esa misma fórmula sin que tú mismo estés convencido de ella. ¿Qué eres, un borrego?

Si opinas sobre qué personas o parejas deben tener hijos y qué personas o parejas no, ¿tienes la verdad absoluta? Todos hablamos sobre cómo vemos las cosas y esa perspectiva no es la misma de otros.

¿Qué tal aquellos que te dicen cuántos hijos deberías tener si no los vuelves egoístas? O cómo deberías educarlos o qué deberías hacer para tener una familia “ejemplar”. No, no todos somos iguales, no todos tenemos ni la misma personalidad, ni las mismas ilusiones, ni las mismas capacidades, ni el mismo estilo de vida.

Si algunos quieren no tener hijos, tener uno solo o más de cinco, ¿qué? Si alguien quiere tener una casa enorme o sólo un depa, ¿qué? Si alguien no quiere tener una casa y prefiere vivir en hostales, o en la sierra, o en la selva o en un pueblo mágico, ¿qué? ¿QUÉ?

El cómo opinan los demás sobre tu vida

En cualquier faceta hablarán sobre ti, qué desperdicio de tiempo intentar cambiar al otro para… insisto volvernos tornillos, todos con la misma cabeza, con los mismos sueños e ideales. ¿Por qué?

Porque si todos son iguales no corremos el riesgo de tener que enfrentarnos a nosotros mismos haciendo y siendo lo que realmente somos. Es preferible ser invisibles en un mar de personas “iguales” a esforzarnos por destacar sin opacar.

Escuchas frases como “si yo fuera mamá, mi hijo no se portaría así”, “yo en tu caso”, “así no vas a tener un futuro”, “estas generaciones son cada vez más raras”, “si sigue así se va a morir solo”, “tienes que tener dinero”, bla, bla, bla.

¿Otra vez intentando que sean como tú? ¿Quién te dice que tu fórmula es la mejor? ¿Quién te dice que tu modelo familiar es lo que hará feliz al mundo?

¡Piensa!

Te dicen qué pensar y cómo pensar, te dicen cómo vivir, te dicen qué tienes que hacer, y lo aceptas porque tú no quieres pensar.

Entonces, si te dicen que necesitas mucho dinero para ser feliz y ves que el otro está estudiando, no sé, ingeniería y le va “chingón” , ¿eso harás también?

Si tu alma es de artista, de viajero, pero eso “no te llevará a ningún lado”, no te dará dinero y te traerá infelicidad y lo más probable es que así sea, ¿por qué? No porque tengan la razón, sino porque TÚ LES DAS LA RAZÓN.

Entonces, ¡volvámonos todos iguales! Que pinche hueva. Yo amo la libertad y para tenerla hay que ser valientes para enfrentarse a todos aquellos que quieran ser tornillos. Hay que tomar decisiones y asumir consecuencias.

Para ser libres hay que ser responsables y congruentes sobre lo que decimos, lo que hacemos, sobre nuestros aciertos y también sobre nuestros errores. Pero sobre todo, para ser libres hay que hacer LO QUE SE NOS PEGUE LA REGALADA GANA ACTUANDO CON AMOR SIN DAÑAR AL OTRO.

Así que si tú eres de los que piensa que todos, TODOS, TODOS, TODOS… deberían hacer lo mismo para ser felices, tienes la mente más pequeña que haya conocido.

Pero si no sólo lo dejas en pensamiento y lo llevas a la acción creyéndote el “papá o mamá de los pollitos o el salvador del mundo y el universo”, eres el ser que más lástima me das porque perderás tiempo valioso de crecer tú mismo en una lucha que estará siempre perdida.

Porque por más que lo intentes. ¡JAMÁS SEREMOS TORNILLOS! Siempre habrá alguien que piense más, que piense menos, que haga más o que haga menos. Habrá a quienes les encante el arte, pero también quienes vean las estrellas de otra manera más que para pintarlas.

Habrá quienes disfruten un día lluvioso y días fríos, pero también habrá quienes prefieran el calor tropical. Habrá a quienes les salga barba y a quienes no, habrá quienes tengan pecas y quienes no tengan ni un pelo.

SÉ QUIEN QUIERAS SER SIN LASTIMAR A NADIE. ¿Y cómo hacerlo? ¡Conócete a ti mismo!  Y sobre todo entiende que la igualdad es para aquellos que son libres y eso no significa ni pensar igual, ni vestirse igual, ni tener lo mismo.

Tu libertad está muriendo y tú eres el que la está matando.

Melanie Forey
Written by Melanie Forey