Sólo necesitaba tiempo para ser mamá

Muchos me criticaron por algo que publiqué en Facebook días después de que nació mi bebé. Es cierto, lo escribí enojada y muy incómoda por la situación que estaba viviendo.

Sigo opinando lo mismo, pero quizá lo hubiera expresado diferente, y aunque hubo muchos que me criticaron, también hubo quienes entendieron y me abrazaron cuando más lo necesitaba.

Otros se ofendieron tomándolo personal, en algunos casos se alejaron de mí y mi bebé con un “o todo o nada”.

Los entiendo, es difícil escuchar un “no”, que nos pongan límites sobre todo de la forma en la que lo hice y cómo lo expresé.

 

Pero ahora quiero decirles… sólo necesitaba tiempo para ser mamá. Esa ansiedad y preocupación de los primeros días se ha ido poco a poco.

Ya no siento que mi pequeña Val sea una extensión de mí. En ese momento sentía que si la tocaban a ella, me tocaban a mí, con el tiempo, esa sensación se convirtió en un “ver por fuera”.

“Eres posesiva”
“No, vayas a tocar a la hija de Melanie porque se enoja”.
“Ya no voy a verlas no sea que Melanie se enoje.”
“No les hablamos porque Melanie tiene pésima actitud.”

Si tan sólo me hubieran dado tiempo de ser mamá.

Entiendo que la “comprensión” es difícil porque tenemos que darle importancia a la herida del otro en vez de la propia, aunque nos duela mucho.

Sigo ofreciendo disculpas a quienes no comprendí, y por no haber expresado lo que sentía de otra manera, pero… sigo pensando lo mismo que publiqué hace meses en mi Facebook, no ha cambiado.

Agradezco infinitamente a aquellos que quizá no entendieron, pero me respetaron y ahora podemos tener una relación sana y agradable. ¡Gracias!

El tiempo pasó…

Ahora disfruto a mi nena como un ser completamente ajeno a mí, no porque no tenga una conexión, que dicho sea de paso… para mí será infinita, sino porque la veo crecer con su propio carácter, motivaciones y reacciones ante el mundo.

Es un ser que amo plenamente pero que ahora entiendo… crecerá con sus propios fracasos, logros, tristezas y pequeñas grandes alegrías.

Me encanta verla jugar con alguien más si ella lo disfruta, verla de lejos y conmoverme con lo que va aprendiendo.

Lamento mucho que algunos piensen que es como si fuera un policía detrás de mi hija, no es así, sólo amo verla crecer y estar cerca.

Aunque confieso que antes sí sentía ansiedad, no porque personas cercanas le fueran a hacer daño, eran otras razones personales, de cambios que no sabía cómo expresar y de recuerdos de infancia (otro tema).

Ella está creciendo

Lo más importante para mí es que ella va marcando sus propios límites, eso es maravilloso. Si alguien se acerca y no le gusta, lo expresa. Si alguien le agrada, le sonríe, sin que yo interfiera en lo uno o en lo otro.

Ahí estaré para cuidarla y seguir marcando límites que ella misma desconoce, para enseñarle que los límites a extraños e incluso a personas conocidas y cercanas, no son malos, por el contrario son muy buenos pero hay que saber expresarlos.

Sigo pensando que un bebé no es propiedad pública, a los que van tocando a bebés por el mundo como si fueran perritos lindos, piensen.. ¿les gustaría lo mismo?

¿Qué sentirías si te tocara en la calle un completo desconocido porque le diste “ternura”?

Aparentemente es una acción inocente, pero si lo trasladamos a una persona adulta no está tan bien, ¿no? Respetar límites es para todos y eso no significa “quitar cariño.”

No voy a obligar a mi hija a “dar besitos”, pero le voy a enseñar a saludar y a sonreír, porque quiero que sepa que lo que le enseñe a ella, es lo que se merece y buscará recibirlo.

Hacer, decir y ser sólo por complacer a alguien más… ¡jamás!

Y también quiero enseñarle que no podemos cambiar al mundo, pero podemos hacer nuestro mundo mejor con límites, respeto, sonrisas y comprensión.

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Lamento si te alejaste de mí por ser una mamá que no sabía cómo serlo, aún no lo sé, pero amo a mi hija y ella siempre será mi mayor prioridad.

No haré lo que a ti te gustaría que hiciera, quizá tampoco haré lo que ella quiera, pero siempre, siempre seguiré lo que mi corazón e instinto me guíen mientras piense con amor.

Gracias por estar, gracias por alejarte, gracias por regresar. Gracias por comprender, por criticarme, por abrazarme, por no entender… me enseñaste que es el mundo en el que mi hija tendrá que aprender a vivir.

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¡Gracias por leer!

Melanie Forey
Written by Melanie Forey