Sobre mis mejores amigos

Él me dijo que si yo tenía amigos era porque estaban lejos. Al principio me indigné, pero después de reflexionar, tuve que reconocer que sí, el hecho es cierto: están lejos, pero no estoy segura si el condicionante lo sea.

A lo que me refiero es que no sé si es casualidad que mis mejores amigos vivan lejos, en otro país, en otro estado, que la frecuencia con la que los vea sea poca (ya sea por rutina, hijos o quimeras), o que sean mis mejores amigos porque no estemos tan cerca.

Dudo sobre esto porque, aunque no lo quiera admitir, es cierto que me cuestan trabajo las relaciones cotidianas y periódicas, prefiero las que no incluyen compromisos, ni obligaciones “sociales” o que son de ir y venir a placer.

Y es que mis mejores amigos son así, lo somos sin tener una incómoda obligación de llamarnos continuamente o cumplir con compromisos a los que no queremos asistir.

Son amigos con los que puedo hablar de mis tristezas, decepciones, oscuros secretos y también de temas tan banales como la popó de mi perro. Lo más increíble de esa confianza es que puedo decir: “Hoy no voy porque tengo hueva” o no hablarnos en meses y al hacerlo sea como si no hubiera pasado el tiempo.

Y bueno, es cierto… no están cerca.

No, no tengo un modelo de amigos al estilo “Friends”, “How I met your mother” o “The Big Bang Theory”, por mencionar ejemplos con los que muchos de los que convivo sueñan. No, no es como en estas idealizadas series, y aunque a veces eso me pone triste, tampoco sé si yo realmente sea capaz de tener relaciones así.

Disfruto mi compañía y estar a solas conmigo (introvertida soy), aunque también disfruto salir a cenar pizza, platicar horas o hasta ir a bailar con muchas, muchas copas de más. Lo que no tolero son los “compromisos” y las obligaciones que requieren ciertas relaciones sociales. Busco un “ir y venir” a placer y eso puede resultar en muchos periodos de ausencia.

En fin… tampoco tolero estar en grupos de WhatsApp, no tolero reclamos porque no asisto a las reuniones si prefiero descansar. No tolero tener que dar explicaciones sobre por qué a veces me desaparezco por mucho tiempo y luego vuelvo así como así.

No tolero sentirme asfixiada por tener que cumplir con cierto número de horas de convivencia o reuniones específicas porque “tienes que”. Y claro, esa intolerancia no significa que sea un modelo correcto o que todos debieran ser como yo, simplemente es una descripción de cómo me siento.

Por supuesto, esto tiene consecuencias.

Consecuencias

Mis amigos están lejos y así como ellos aceptan mi “ir y venir”, también yo lo hago con ellos, eso implica que en ocasiones especiales no estén conmigo, sintiéndome rara. Eso me hace pensar que quizá ellos se sientan así conmigo a veces. Lo lamento mucho, locos.

Y bueno, qué decir del dicho popular: “Santo que no es visto, no es adorado.” 

A veces, he tenido ganas de salir a tomar un café porque me siento muy triste y quiero ahogar mis penas con cafeína, pero… están lejos.

Dado que este modelo venidero no es muy bien recibido, mis amigos son pocos así que las posibilidades de desahogo y diversión suelen ser menos.

No es fácil que mis amigos “cercanos” (a los que veo con regularidad por otras personas o circunstancias) acepten esta forma de ser tan polar e introvertida, en la que a veces tengo ganas de mucha convivencia y otras en las que quiero encerrarme en mi burbuja para descansar. Eso me pasó mucho ahora que soy mamá.

No es tan fácil tampoco que yo acepte la otra forma de ser, la que exige convivencia, respuestas inmediatas y compromisos. Así que suelo comenzar ciertas relaciones, pero termino siendo la amargada por no continuarlas por intolerante.

En fin, siempre digo que estoy en el proceso de aceptar a las personas como son, pero lo cierto es que mis mejores amigos son mucho como yo quiero que sean, así que los que han dejado de serlo o no están muy conformes con quien soy y cómo me comporto, no sé qué decirles. Un lo lamento espero que baste.

Mi opinión

Lo que creo es que es muy difícil forzar las relaciones, si no te late la forma de ser de alguien, no quiere decir que sea una mala persona, pero quizá no sea una opción para ser “tu mejor amigo”, y lo mejor sea que sólo tengas una relación casual y ya está, eso no está mal.

Las relaciones importantes en tu vida, tú las eliges, sentirte obligado a continuarlas o a llevarlas por compromiso o por chantajes no está cool.

Ser como tú eres y que te acepten es un privilegio, si sólo lo hace un número reducido de personas, qué más da. Total, si amas como eres, así está bien. Ah, eso sí, si te incomoda ser como eres, el problema no son tus amigos, eres tú. Piénsalo.

Agradezco infinitamente a los amigos que tengo, agradezco que acepten mi “ir y venir” a placer, que toleren mi intolerancia y que aparezcan siempre cuando más los necesito. Sí, están lejos y quizá eso ayude a que aún los conserve, pero quizá no.

Uno nunca sabe… Mientras tanto, seguiré reflexionando sobre mis relaciones sociales.

Melanie Forey
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