“Señorita Caballero”

Solía decirle “mi princesa”, entre otros muchos apodos, y era raro porque no me gustan las princesas a menos que sea Mulán. Pero ella recién había conocido a los caballeros y me gritaba: ¡Yo no soy princesa, yo soy caballero!

Queríamos darle un toque femenino sin usar “caballera”, así que optamos por decirle “Señorita Caballero”. Lo aceptó de muy buena gana. Cuando le preguntábamos quién era entonces “Señorita princesa”, ella respondía: “mami”. Mami es Señorita Princesa porque Señorita Caballero viene a salvarla de dragones y monstruos.

Ella es guerrera y nada tiene que ver con que sea niña o no, lo mismo te cocina un pastel de chocolate, que repara su silla o te cura si estás enfermo. Te puede pedir que le pongas su moño, pero odia los tutús y los brillos. Pide que su sombrilla sea rosa porque es “nena”, juega a las espadas con papá, a los cochecitos o toma el té con mamá.

Ella es ella, y por siempre mi “Señorita Caballero”.

**

“Señorita Caballero”

Es ella la que no le teme a dragones,
que toma su espada y lucha por salvar a su princesa.
Ella es la que después de combatir,
se acurruca en el regazo de “mami” buscando paz.

Es ella la que construye torres “más altas que la tierra”
y las escala para después dejarse llevar por el viento y volar.
Ella es la que va por ahí curando con amor,
desde un robot, pasando por un mono y hasta llegar a “papi”.

Es ella la que cocina pasteles de chocolate
y tomates con mantequilla para mami, papi y abus.
Ella es la que le da de comer a perritosaurio
y limpia con esmero los pedacitos que caen fuera del plato.

Es ella la que repara su silla con herramientas,
la que lleva un martillo suavecito para quitar clavos inexistentes.
Ella es la que te ofrece ayuda si construyes, limpias o reparas,
la que toma la pala y cava hoyos para ti sin cuestionar para qué.

Es ella la que prefiere un chocolate a una banana,
la que te pide sopa y hace a un lado chícharos y zanahorias.
Ella es la que debes perseguir para quitarle gusanos de los dientes,
o alguna que otra partícula de mugre en sus manos y ombligo.

Es ella la que detesta los brillos cursis en su ropa,
pero la primera que busca la luz del sol para jugar y sonreír.
Ella es la que no le gusta usar zapatos bonitos
y prefiere recorrer el mundo descalza o con tenis desgastados.

Es ella la que toma el micrófono y se roba tu corazón cantando,
la que no le importa el idioma, igual tararea el coreano o el británico.
Ella es la que no puede resistirse a una canción pegajosa,
canta si está enojada, comiendo o muy mocosa.

Es ella la que cambia de ánimo de un segundo a otro,
pero si le pides jugar, no importa cómo se sienta, contigo jugará.
Ella es la que trepa banquetas como si fueran montañas,
la que tiene miedo al principio, pero termina su éxito contagiando.

Es ella la que toma muy en serio la plastilina, las acuarelas,
los toboganes, las piscinas, los rompecabezas y los patitos de hule.
Ella es la que habla con “mono y muñeca”, la que pide la persigas,
y la que verá un juguete en una escalera o un pasamanos.

Es ella la que recogerá una rama y la convertirá en una espada,
con la que peleará hasta ganar sin importar el tamaño del adversario.
Ella es la que dirá que es un “Caballero” y no una princesa,
no por lo que representan, sino porque ella quiere ser quien salve.

Pues, ella, ella es la que me ha salvado la vida.
Ella, por siempre ella, mi “Señorita Caballero”.

Melanie Forey

Melanie Forey
Entradas creadas 191

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicaciones relacionadas

Comienza escribiendo tu búsqueda y pulsa enter para buscar. Presiona ESC para cancelar.

Volver arriba