Razones por las que me convertí en madre

¿Por qué las personas tienen hijos? Desconozco si hay una razón general para todos relacionada con nuestro instinto, más que por la voluntad y el raciocinio, porque independientemente de ello, cada persona te contestará con una razón muuuuuy personal, incluso si ya han decidido no tenerlos.

Algunas personas deciden tener hijos para experimentar el amor más puro, también por el gran amor de pareja, y entre otras razones están: ser parte de la historia humana al trascender a través de los hijos, para darle un sentido a su existencia.

Otros igual de honestos confesaron tenerlos por presión social con el típico “¿pa’ cuándo?”, otros para salvar el matrimonio, otros porque no tenían nada por qué vivir, otros porque simplemente es parte del “proceso humano”, otros para continuar el apellido y otros tantos por miedo a quedarse solos en su vejez.

Así, una infinidad de razones muy personales. ¿Las mías? Pues son muy sencillas y también… mucho más comunes.

Quería saber qué se sentía

Sí, tal cual, físicamente quería saber qué se sentía estar embarazada, ¡y se me cumplió! Aunque no fuera como yo imaginaba porque en ciertas etapas lo rechacé, incluso después de haber nacido Valita me ponía muy triste por lo mal que me sentí físicamente mientras estaba embarazada.

Ahora entiendo que lo que pedí, lo tuve. Es cierto, muchas mujeres no experimentan náuseas, ni dolores, ni malestares, ni nada… casi casi el embarazo perfecto, pero en el promedio de mujeres, lo que mencioné al principio existe y eso, eso es estar embarazada.

Así que no puedo estar más agradecida de haberlo experimentado. Sí, tuve náuseas, vomité, tuve malestares estomacales, cansancio, hinchazón, dolor, súbitas de hormonas, mal humor, entre otras cositas igual de agradables.

Y no sólo eso, supe lo que se sentía no dormir bien en días (aún lo experimento poquito), la desesperación por no conocer la razón del llanto de mi bebé, el post parto y sus bemoles, la falta de paciencia al tratar de respetar la personalidad y decisiones de mi hija, pero al mismo tiempo ser guía y ejemplo. Así…

Lo que no concordaba aquí era el ideal, lo que yo pensaba que sería el ser madre, esa alegría y estado rozagante infinito de paz, amor y tranquilidad, pero no me había dado cuenta que obtuve lo que pedí y ahora en lugar de rechazarlo, lo agradezco infinitamente, porque saber lo que se siente, me ayuda a ser más empática con los demás y también más comprensiva conmigo misma.

Todavía suelo compararme, pero ya no duele tanto como al principio, porque cuando empiezo a desvalorizar todo lo que he sentido, recuerdo que lo sentí y que sentirlo, no importa si fue agradable o desagradable, es tremendamente valioso.

Por amor a esposito

Tenía muchas ganas de ser mamá y el pensar que esposito sería el padre me hacía mucha ilusión, no sólo por saber que creamos algo juntos, sino también porque sabía que nuestra relación estaría unida para siempre, sin importar si nos separábamos como pareja.

Para mí, era decidir con quién tener una relación sin pensar lo que tendríamos juntos en el futuro. Porque lo amo como pareja, pero también lo amo como persona y sabía que sus cualidades y defectos eran importantes por todo lo que me han hecho ver de mí, incluyendo momentos de catarsis.

Eso, en el tema “profundo”, pero también por el lado banal y superficial de sentirme súuuper consentida y apapachada por él, aunque eso último también fue un ideal, porque ambos atravesamos procesos difíciles al enterarnos que las expectativas de ser padres eran diferentes conforme avanzaba mi embarazo y nuestra paternidad, además de lo que íbamos sintiendo y no sabíamos que sentiríamos.

Formar una familia

En la mente tenía ese modelo que hemos dibujado desde pequeños, papá, mamá, hijos y hasta mascota. Lo tenía tan dentro de mi cabecita que no le había puesto atención, así que sí, lo que quería era formar esa familia que veía en los comerciales y programas de TV.

Ahora pienso un poquito diferente, con ver tantos modelos familiares y también estar de acuerdo con ellos, con o sin hijos, dos ellas o dos ellos, casados, divorciados, solteros, viudos. Bah, el amor es el amor y la familia es parte de ese amor, no importa el modelo.

Por el orden social

No fue que lo hiciera de forma tan determinante, pero me di cuenta que empecé a colocar check en todas esas listas que nos van presentando, ya sabes: ir a la escuela, terminarla, graduarte, titularte, obtener un trabajo de lo que estudiaste, salir de casa de tus papás, casarte, tener un hogar y por supuesto, tener hijos.

No lo hice como razón principal, pero sí es cierto que fui palomeando lo que ya había hecho, no sé si consciente o no, pero lo hice. Y vaya que escuché el “¿pa’ cuándo?”, así que aunque yo también quería ser madre, también existió presión social.

Pues esas fueron mis razones y me quedan muy claras.

Sigo experimentando la maternidad tratando de ser empática con el resto, pero sobre todo comprensiva conmigo misma.

¿Tú decidiste tener hijos o no? ¿Por qué?

Melanie Forey
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