Quién es la chica de lentes

Soy bonita, sí, soy bonita y aunque siempre quise ser sensual, lo que único que conseguí es ser bastante graciosa y a veces lo disfruto. Suelo perderme en la multitud, pero no soy tan invisible como me gustaría, no por falta de amor propio, sino por vocación.

Escribo esto para recordarme y recordarle a quien se sienta así que el gustarle a los demás es un caótico fracaso. Mientras complaces a unos, desilusionas a otros y así se te va la vida, yendo de un lado a otro buscando sonrisas y afectos, que pueden convertirse en palabras dolorosas y abusos masticados.

Y antes de continuar, lo que describo aquí son hechos, no es un tema de “victimismo”, mucho menos de “tirarme al piso para que me recojan”, ni tampoco tiene la intención de sentirme superior a nadie, lo único que busco es describir quién soy.

Lo hago porque me he perdido tanto tratando de complacer y entender por qué no les gusto, que se me ha olvidado lo que yo realmente quiero ser y lo que soy. Gracias a los que me aceptan, gracias a los que no.

Mi personalidad

Soy una persona introvertida y amo serlo, lo amo porque ahora entiendo que es un tipo de personalidad, que tiende a ser satanizado, pero no significa que sea anormal. No merezco que se burlen porque lo soy, ni tampoco tengo que complacer siendo extrovertida para que me acepten.

Amo ser introvertida porque me ha permitido desarrollar lo que más amo hacer: escribir. Amo serlo porque me hace observar mucho más y aunque a veces lo que encuentro es doloroso, también me ha hecho entender por qué ese dolor puede convertirse en un intenso aprendizaje.

Esta personalidad me ha llevado a no ser tan sociable como a mi madre le hubiera gustado, así que soy callada en muchas ocasiones. Lamento serlo para las personas que le tienen miedo al silencio, ojalá lo tomaran en algún momento como una belleza extraña y lo disfrutaran tanto como disfrutan el bullicio.

Suelo estar en mí, así que muchos me encuentran egoísta, y aunque en ocasiones lo soy, no busco hacerle daño a nadie y valoro mucho a los demás, sólo amo mucho un lugar al que llamo “mi espacio”, ese pequeño sitio en el que a veces observo, a veces no… el mundo exterior.

Tengo muchos episodios de “ir y venir”. Así puedo estar muy platicadora en alguna reunión y otras ni siquiera hablar. Suelo ver frecuentemente a ciertas personas en determinadas épocas y otras desaparecer por completo sin explicación. Yo lo tomo como el tiempo de carga de batería, ellos lo toman como grosería. Lo lamento.

No suelo halagar mucho a las personas, ni tampoco ser muy afectuosa con las palabras o presencia, pero soy honesta con lo que pienso y digo. Aunque he descubierto que sin quererlo he sido incongruente, esa es la más grande labor que tengo por el momento: no serlo.

Soy dependiente de mis emociones, agradezco tanto a mis lágrimas como a mis carcajadas. Las primeras porque me hacen reconocer que necesito pedir ayuda y las segundas porque me hacen ver que soy capaz de transformar gusanos en mariposas.

Mi vocación

Me ha costado trabajo encontrar la actividad que me permita ganarme la vida que deseo, no tuve un ejemplo muy claro sobre constancia, perseverancia, sacrificio o motivación para encontrar dicha actividad. Más bien todo lo que recuerdo es incertidumbre e inestabilidad, esto como preámbulo.

Así que he repetido, sin pretenderlo, un modo “sobreviviencia” aceptando y buscando lo que encuentro a mi paso, tan dispar como las hojas de los árboles… no soy experta, pero soy buena en lo que hago.

No tengo el trabajo soñado y tampoco sé cuál es el mío, gano poco en comparación con los de mi especie, pero gano mucho si me comparo con menos afortunados. Y bueno, eso me lleva a entender que compararme no es nada productivo.

Ahora me siento muy afortunada del lugar en el que estoy, agradezco seguir haciendo lo que más amo: escribir. Agradezco el tiempo que me da para estar con mi hija y el tiempo que yo distribuyo a placer en cada actividad.

Pero sobre todo agradezco que mis hobbies me den dinero, porque crear “Recuerdos La Foreys” no fue un acto desesperado por obtener otro ingreso, sino más bien el pretexto para hacer lo que disfruto bajo el argumento de más dinero. En realidad, el beneficio no son monedas, sino la creatividad que desarrollo haciéndolo y el placer y satisfacción que recibo.

Mi relación con los demás

Es mi punto más débil, porque he tratado de complacerlos a todos, pero siendo una rebelde, eso me ha hecho intolerante a lo largo de los años, antes sólo era indiferente. Esa intolerancia me ha hecho reaccionar con rabia a dientes y puños cerrados.

Lo que ha provocado una GRAN depuración en mis relaciones con otras personas, incluso de personas tan cercanas, tan pero tan cercanas. Se han ido, me he ido y quedamos pocos, pero los que se fueron han dejado una punzadita en mi corazón y un gran nudo en la garganta preguntándome, ¿qué hice mal?

Los que se han ido y se sienten del mismo modo, anudados e incómodos, reaccionan diferente, con tristeza y frustración, y otros con una colérica reacción llamándome soberbia, y sí… tienen un punto, valoro lo que soy, pero nunca por encima de lo que son ellos. Simplemente valoro lo que me gusta y no hago lo que no me gusta sólo por complacer. Lo lamento una vez más.

Soy madre

En el momento en el que me convertí en madre entendí que mi libertad sería diferente y no me refiero a salir por la noche con amigos o dormir hasta tarde, me refiero a que aunque pasen los años, y ella ya no me necesite y esté del otro lado del mundo, siempre estaré pensando más en ella que en mí misma, eso convierte a mi “burbuja” y a mi “espacio” en la última de mis prioridades, aunque suelo extrañarla.

No sé qué es ser la madre perfecta, pero me he dedicado a observar a las madres y entiendo que todas lo son de acuerdo a lo que vivieron, incluso sin ser muy conscientes de ello, eso habla de su historia, su pasado, sus dolores, sus ausencias, sus carencias y el amor que hayan recibido. Así que la gran virtud que me gustaría adquirir de esta etapa es la comprensión, somos madres con lo que tenemos.

Entiendo también que esta faceta será una de las más juzgadas, para uno serás una madre que le hace daño a su hijo, para otros serás una gran madre, para otros te faltará “un tantito” para serlo y para los que menos te conozcan, quizá serás la mejor madre del mundo por lo que publicas en tus redes sociales.

Lo que tengo claro es que aunque me importe lo que dicen de mí como madre, lo que valdrá la pena será el cómo mi hija enfrente la vida, aún si me juzga como madre, aún si me dice “te odio”. Si ella se ama y ama la vida, todo lo demás será irrelevante.

Lo que me gusta

Tiendo a ser muy banal y popular en mis gustos, pero también soy muy honesta, sin esconder los que no culposos, son bastante amorosos. Así puedo decir hoy que las últimas tres canciones de Danna Paola me han parecido bastante divertidas.

Amo la moda como una forma de expresión y creatividad, pero también amo las compras compulsivas y los descuentos de temporada. Disfruto mucho las plazas comerciales y podría pasar un día entero como si fuera mi parque de diversiones.

Detesto cocinar, pero si haces mancuerna conmigo… yo lavo los trastes. Soy muy intensa con el orden, no tanto con la limpieza (es distinto), si se ve ordenado, no importa que haya polvo. Eso también me hace hacer depuraciones constantes, odio acumular.

 

Amo a Mafalda, Quino, los árboles, las enchiladas verdes, un día soleado, los lentes, correr, viajar, las caricaturas y todos los postres del mundo. Ah, y las películas, series o cualquier cosa que sea cursi y romántica. Y últimamente las series asiáticas son mi adicción, sobre todo las románticas.

Escribo por vocación, pero también disfruto una charla ante un micrófono con un guión escrito, porque eso de improvisar no es algo que pueda hacer con fluidez. Así mis gustos…

Mi historia

Mi infancia transcurrió bastante flat, en la rutina, con momentos muy felices y otros llenos de incertidumbre y tristezas, pero lo que recuerdo fue bastante lindo. Fui a la escuela, mi gran amor, que luego cambié por mi “primer amor”, luego se fue y bueh…

Salí de casa a los 17 para estudiar en la capital (jhá), el cambio fue brutal desde el ambiente hasta las personas con las que convivía. Mientras algunos dejaban de ir a la escuela por falta de dinero, aun siendo pública, los otros llevaban autos y pagaban una gran colegiatura. Ni buenos, ni malos, sólo diferentes.

Me costó trabajo ser independiente económicamente, pero hacerme cargo de mí misma ya lo había hecho mucho antes. Desde entonces, todo ha ido poco a poco, con muchas preguntas que todavía no tienen respuestas, pero me siento muy satisfecha con cómo he enfrentado mi “yo puedo solita”.

Ahora recuerdo lo que alguien me dijo alguna vez: “Tú haces mucho con lo poco que tienes”, se refería a cómo vestía, pero me quedé con su frase y la aplico para todo. Así me siento muy satisfecha en retrospectiva.

Mis defectos

No tengo (Jhá). Bueh, voy a ser muy breve porque lo que buscaba con este post era sentirme mejor y no más mierda de lo que ya me siento, así que sólo por eso seré breve, no porque no crea que no los tengo.

Soy: intolerante, impaciente, egoísta, incongruente, floja, estresada, envidiosa, autoritaria, cruel, rencorosa, orgullosa, perfeccionista, irritable, pesimista, apática, malhumorada, consumista, dependiente emocional, cínica, cobarde, desconfiada, dura, gruñona, impulsiva, inflexible, inmadura, irascible, materialista, pasiva, sarcástica e imprudente. Supongo que hay más, pero dejémoslo así porque…

Todo con medida…

 

No seré de los que complacen, pero sí soy de los que se sienten frustrados por no hacerlo. Soy rebelde ante lo que no me gusta, pero muy sumisa si me sonríes. Me importa lo que piensas por tu historia y cómo enfrentas la vida, pero no me importará si lo que piensas sobre mí no es cierto y por ello tenga que fingir para satisfacer tu insatisfacción.

Soy Melanie Forey, con todas las letras y todas sus consecuencias.

¨¨

¡Gracias por leer!

 

 

 

Melanie Forey
Written by Melanie Forey