Polares

Las diferencias nos dan miedo, pero también nos hacen aprender que el ser como somos no es una ciencia exacta, que los matices existen y que vivir con ellos no te hace ni menos tú, ni menos fuerte. Ser diferentes es una oportunidad de conocer una Aurora Boreal o un pingüino en Ushuaia. 

Usualmente escribiría este poema un 4 de mayo, pero la verdad es que la fecha (un tanto cursi) y nuestra propia época, me hizo pensar que quizá valdría la pena escribirle al universo, una vez más.

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Polares 

Hablamos idiomas que no coinciden en métrica, ritmo, ni territorio,
pero una coincidencia cayó en nuestro café mientras viajamos al sur,
(bueno, en realidad fue un tarro de cerveza)
y confieso que nos tomamos esa casualidad muy en serio.

Mientras uno admira de noche y de día auroras boreales,
el otro prefiere divertirse en la cálida ironía de una “Tierra de Fuego”,
ambos polares, ambos intensos…

Suelo creer que nuestro “hilo rojo” mide kilómetros,
y que a veces se enreda en alguna montaña imprudente,
por eso se tensa, por eso se irrita, por eso languidece.

Él tan desaliñado, yo tan prolija, así nos elegimos,
quizá fue el destino u otra coincidencia en el tiempo,
pudimos haber dicho que no, pero no quisimos, así lo sentimos.

Utilizamos palabras diferentes para comunicarnos,
pero al final creamos nuestro propio lenguaje “sauriesco”,
solemos torpemente equivocarnos al pronunciarlo, it happens.

No sé por qué tuvimos que cruzar fronteras para encontrarnos,
aunque también confieso que he disfrutado de los vuelos turbulentos,
Cansada, con sueño, me sigo atreviendo a tocar el cielo.

Melanie Forey

Melanie Forey
Written by Melanie Forey