No es el piropo, es el miedo

A las chicas nos gusta que nos digan “bonitas”, pero debe ser la persona adecuada, con las palabras adecuadas, en el momento adecuado y con el tono adecuado.

Cuando un desconocido lo hace en un momento inoportuno y con un tono que te hace sentir incómoda, comienzas a sentir miedo, y el miedo… paraliza.

¿Qué hacer? ¿Le gritas? ¿Lo encaras? ¿Qué haces? Las mujeres reaccionamos distinto, pero la mayoría, nos paralizamos por miedo.

El miedo

Del lat. metus ‘temor’.

1. m. Angustia por un riesgo o daño real o imaginario.
2. m. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.

“El miedo o temor es una emoción caracterizada por una intensa sensación desagradable provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado.”

Resulta que aquellos “piropos” se transforman en amenazas disfrazadas de halagos, otros no se disfrazan y son tal cual palabras que lastiman.

¿Por qué es el miedo? Se trata de una invasión a tu espacio y a tu intimidad, no necesitan tocarte para hacerlo.

Cómo reacciona tu cuerpo ante el miedo

El miedo es inconsciente, funciona de forma autónoma, por lo que no es una reacción que nuestro cerebro pueda controlar, es más digamos… instintivo. Surge ante una percepción de peligro que se deriva de un acontecimiento inesperado.

Las reacciones pueden ser dos: lucha o huida. Nuestro cuerpo activa “alarmas internas” de emergencia y entonces decidimos.

Pero tendemos más a huír que a enfrentarnos, sólo lo haremos cuando nos sintamos capacitadas para poder defendernos con éxito.

Entonces, si una mujer siente miedo a la hora de escuchar un “piropo” será porque el piropo es un acto inesperado y ofensivo que puede desencadenar otras acciones desagradables.

Ya sea que sintamos miedo instintivamente o porque estamos condicionadas por lo que hemos escuchado y visto: violaciones, agresiones físicas y feminicidios. Es un peligro real, supuesto y futuro.

En todo caso, si no creemos ganar la batalla, ya que las circunstancias no están a nuestro favor, no lucharemos y tenderemos más a la huída, pero… ¿cómo hacerlo en un transporte público? Entonces, nos paralizamos sin saber a dónde correr.

Esta es una tercera reacción ante el miedo: la parálisis, una actitud sumisa o pasar desapercibida.

Si hablamos de instinto, podemos también mencionar lo que le pasa a ciertos animales que se encuentran en situaciones de peligro, no todos huyen o se defienden, otros se “congelan” y caen al suelo esperando que el depredador las ignore.

El miedo es un proceso muy complejo que implica instintos, comportamientos inconscientes, cambios fisiológicos y emocionales. Así que cuando alguien te pregunta, ¿por qué no hiciste nada? La respuesta es por miedo.

Las mujeres que reaccionan y gritan ante una agresión verbal o a un “piropo” aplicarán la lucha, las que caminan rápido o corren, la huída y las que no hacen nada, la parálisis.

Espero que con esto entiendan un poco más sobre ese miedo que desencadena un “inofensivo piropo”. No se trata del piropo, se trata del miedo, de la sensación de peligro y eso transforma tu cerebro, libera sustancias químicas e involucra procesos mentales e inconscientes mucho más complejos.

Entonces… No es el piropo, es el miedo.

Generalmente tenemos rutinas, sobre todo en la calle o en el transporte público, aunque vayas muy cerca de otras personas, notas que esas personas buscan en medio de todo el caos tener su individualidad.

Quizá pasen muchos minutos literalmente hombro con hombro, el contacto es inevitable, pero si alguien se atreve a romper con un espacio consensuado, el acuerdo termina y no sabes cómo reaccionar.

Piensas, si se atrevió a hacerlo con un “piropo”, lo que sigue podría ser tocarte sin tu permiso hasta consecuencias tan dolorosas para el mundo como un feminicidio. Te encuentras ante una situación de peligro.

Y aclaro, no es un tema feminista, es un hecho que las agresiones sexuales son en su mayoría de hombres hacia mujeres.

Las estadísticas dicen que todas las mujeres han sido víctimas de una agresión sexual en su vida o lo van a ser.

Mi historia

Ser víctima de agresiones sexuales puede pasar desapercibido porque quizá es alguien a quien amas o porque no estás segura de lo que está pasando, hasta días después en los que tu cuerpo y tu mente te lo hacen saber.

Muchas mujeres desconocemos si es o no una agresión, pero nos sentimos incómodas y tendemos a preguntarnos si estaremos locas o nos equivocamos, pero la incomodidad y el sentimiento de frustración es una alerta.

Quizá en ese momento tu cuerpo actúo con “parálisis”, tratando de evitar esa sensación incómoda y desagradable, un proceso inconsciente. En fin…

Tengo algunas historias qué contar al respecto: Tuve un novio del que estuve muy enamorada, todo era ilusión y fantasía, pero mi inexperiencia no me dejó ver en su momento lo que estaba pasando.

Años más tarde, él aceptó que sólo estaba conmigo porque era “sexo seguro”, visitas a tu “novia”, obtienes lo que quieres y te vas. No hay salidas al cine, con amigos, no hay pláticas interminables, no hay un “compartir” en pareja.

Te sientes dolida al principio pensando que no fuiste suficiente, luego te das cuenta lo que está pasando. ¿Por qué se va tan rápido? Porque obtuvo lo que quería y ya no necesitaba más.

Esto fue lo más triste porque estaba muy enamorada, pero también viví otras experiencias que hoy me provocan mucha frustración. La primera con un supuesto “amigo”.

Salí de fiesta con amigos y para llamar la atención bebí un poco más, pero no tanto como para no acordarme o quedar inconsciente, hice un “berrinche” escondiéndome tras mi borrachera, aunque no lo estaba, era el pretexto ideal para desahogarme.

Mi “amigo” insistió en quedarse conmigo para “cuidarme”, me quedé dormida y él a mi lado, cuando desperté boca abajo, él había abierto su pantalón y se acercó a mi pierna. Me moví y él se movió rápidamente para no ser descubierto.

No hice más, ¿por qué? Por miedo, porque no sabía cómo reaccionar, estábamos solos él y yo y lo único que quería era que se fuera, le pedí que lo hiciera sin mencionar lo que había pasado y se fue.

Después me enteré que estuvo diciendo que esa noche nos acostamos, una amiga me lo contó desconcertada tratando de indagar por qué yo lo negaba, pero nunca estuve inconsciente de manera que se hubiera aprovechado, ni tampoco como para no recordar lo que hice esa noche. Fue doloroso enterarme.

Algo similar pasó con otro amigo, pero en esa ocasión de verdad había tomado de más, empezó a tocarme los pechos insistentemente mientras estaba dormida, me había ido a dormir porque me sentía muy mal, así que me ofreció descansar en su cuarto.

Cuando desperté él estaba ahí porque dijo que era su cama y prefirió quedarse conmigo a pedir que me fuera, me moviera al sillón o él se fuera al sillón, había muchas formas de no estar juntos.

Me levanté enojada y le grité, tenía confianza porque era mi “amigo”, aunque ya había insistido en que fuéramos algo más y me había negado muchas ocasiones.

Esa noche, me fui y la relación terminó muy mal, él seguía insistiendo que era maravillosa que me quería, que pasara algo más. Nunca entendió un “NO, NO QUIERO.”

En la calle me han dicho “hola, mi amor”, “adiós, mi amor”, “hola, hermosa”, “que buenas tetas”, “te la mamo rico”. No, no son halagos, no son piropos, es el puto miedo de que se atrevan a algo más.

En el metro me han tocado las boobies, otro tipo se atrevió a tocarme las nalgas al salir del metrobús cobardemente quedándose cuando las puertas se cerraron, otro tipo aprovechó el movimiento del autobús para hacer péndulo con su mano mientras intentaba tocarme.

Las otras agresiones

Cuando conté lo que me había pasado, también me atacaron de muchas formas. En el primer caso tachándome de estúpida al no darme cuenta de lo que mi novio estaba haciendo conmigo.

Con lo que pasó con mis supuestos amigos, también me criticaron por haber alcohol de por medio, tal parece que si una chica bebe de más, es una “puta” (o sea, das permiso de que te toquen porque bebes, una estupidez).

Aunque no tengas ninguna experiencia sexual, por el simple hecho de beber, te conviertes en una. Insisto, ¡QUÉ ESTUPIDEZ!

Que se te pasen las copas no está cool, pero es cierto que es un desinhibidor y una fuente de energía, sobre todo para los jóvenes que buscan experimentar.

Y aunque no estoy de acuerdo en los excesos, eso no significa que una mujer no lo pueda hacer o que si lo hace no tenga el derecho de recomponerse sin que tenga miedo de ser atacada porque está vulnerable.

Las críticas por lo que pasó en el transporte público también son difíciles. ¿No hiciste nada? ¿No le gritaste? No, no pasó por mi cabeza, estoy de acuerdo que tendría que haberlo hecho, pero insisto, el miedo paraliza. ¿Qué harías tú, hombre, si una chica se acerca así?

¿Te paralizas, le gritas o le sigues el juego? Hablemos entonces de perspectivas.

Qué hacer entonces

Sí, tuve varias experiencias de agresión sexual que cuento ahora porque es necesario seguir haciendo conciencia desde muchos puntos para explicarle a las mujeres que:

  • Si se sienten incómodas, es agresión.
  • Hay formas para defenderse y poner un alto a los agresores.

Te dejo aquí algunos links que pueden ayudarte:

Cómo defendernos con éxito de ataques verbales

Cómo actuar ante las agresiones verbales

Un escudo protector contra las agresiones sexuales

      • Si eres madre, enséñale a tus hijos varones a respetar a las mujeres.
      • Comprende y aprende del género masculino en cuanto al sexo, cómo se comporta, qué significa para ellos.

Esto hará también que crees empatía y comprensión, porque si se atreven a agredir significa que tienen una historia atrás que los hace comportarse así, no es justificación, pero te hará menos daño.

      • Si sufriste una agresión, pide ayuda para superarlo, rompe el círculo de agresión porque inconscientemente puedes estar desahogándote de formas equivocadas.
      • Entiende tu miedo y también siente comprensión por ti, si eres juzgada… “a palabras necias, oídos sordos”.
      • Sé clara en quién eres, cómo eres y lo que quieres, así nadie podrá hacerte un daño emocional.

Este es el trabajo más difícil, pero tú puedes, tú eres fuerte, tú eres libre, tú eres valiente.

Hombres que violentan sexualmente: Recuerden, siempre habrá un depredador mayor y no serán ustedes.

Vivamos con amor.

 

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Melanie Forey
Written by Melanie Forey