Yo no entendía qué era el respeto

“Quiero a alguien que me trate con respeto” era una frase recurrente en mí, pero he aprendido a lo largo de este tiempo de victimizarme que quien me faltaba al respeto era yo misma.

El victimizarse es una droga, cierto placer al dolor y a las lágrimas, pero cuando te das cuenta que tienes el poder, la fuerza y la valentía para salir de ahí y ser más plena y feliz, comienzas a tomar cartas en el asunto.

Ser fuerte

He padecido agresiones desde que era niña, una consecuencia a los estereotipos, entre ellos el de ser un nerd, pero la causa más grande era yo misma.

Y no es que las personas fueran “malas en sí”, ni que yo tuviera la eterna culpa sobre el trato de otras personas, pero lo cierto es que sí podemos frenar o provocar.

De dónde venimos, lo que aprendimos, lo que vivimos y nuestras interpretaciones sobre esos acontecimientos forman parte de nuestra actitud ante el mundo, muchas veces inconsciente.

Está de más explicarles a detalle mi vida, pero es cierto que la forma en la que tomé cada situación provocó que me dejara llevar por la inseguridad, baja autoestima y todo esto provocara relaciones con personas que me trataban como yo me trataba: mal.

Mi actitud en comportamiento y lenguaje corporal

  • Mirada siempre hacia el piso.
  • Mala postura, hombros caídos, arrastrar los pies.
  • Poca preocupación por mi imagen o inseguridad en las decisiones para cambiarla.
  • Voz baja, casi imperceptible.
  • Movimientos torpes y sin firmeza.
  • Respuestas agresivas y explosivas.
  • Llanto antes que una plática.
  • Distracción o poca atención a los demás.
  • Aislamiento provocado.
  • Burlas y ataques a mí misma antes que lo hicieran los demás.
  • Huír de situaciones incómodas.
  • No mirar a los ojos a las personas.
  • Aceptar los comentarios negativos como verdades absolutas.
  • Comparación con los demás y sus realidades.
  • Ansiedad, insomnio, problemas de salud, depresión.

Pfff, la lista es larga, pero todo eso comunicaba una imagen muy clara de mí: Ser una persona débil.

En el mejor de los casos, las personas reaccionaban con un impulso de protección, pero poco a poco se iba transformando en un trato desagradable. ¿Por qué? Porque yo lo propiciaba. ¿Cómo? Faltándome al respeto al no darme el valor que merecía.

El respeto

El respeto se trata de no causar a alguien una ofensa o perjuicio, ni tratar a esa persona de forma desconsiderada. Pero…

“No puedes controlar cómo los otros perciben tu energía. Lo que digas o hagas es visto a través de los lentes de la realidad de cada persona. Sólo sigue haciendo lo tuyo con mucha integridad y amor.”

– Nanea Hoffman

Cuando te faltas al respeto a ti misma no pones límites a tiempo y te unes a comentarios negativos y a ofensas verbales y hasta físicas.

La mejor forma de respetar a alguien es SIEMPRE HABLAR BIEN de esa persona y si no tienes nada bueno que decir (eso no significa que no lo haya, simplemente que bajo tu lupa no lo ves) ENTONCES NO HABLAR.

Ponerle límites a una persona puede ser complicado porque a simple vista no ves una falta de respeto, pero cualquier actitud negativa o palabras que se disfracen de “bromas pesadas”, son falta de respeto.

Las personas que te maltratan lo hacen porque te ven débil y una presa fácil, eso no significa que tengas que estar a la defensiva o tener una actitud e imagen inaccesible y agresiva. Ni que las personas lo hagan a propósito, es una reacción instintiva basada en su propio origen.

Lo cierto es que las faltas de respeto pueden ser de una persona a otra sin darse cuenta. En el momento en el que las cosas salen de control, dependiendo las perspectivas, puedes magnificarlo mucho más.

Pero EL RESPETO NO SE PUEDE MEDIR, no se puede decir que tú faltaste al respeto mucho más o mucho menos que la otra persona, cuando se pierde el respeto, se pierde aunque sea con una mínima palabra.

Cómo identificar una falta de respeto

Algunas faltas de respeto pueden pasar desapercibidas, pero la clave más importante para distinguirlas es que si te sientes incómodo, es necesario poner un alto.

Encontré una guía para que te des una idea de cómo identificar esas faltas de respeto, sutiles, pero que duelen muchísimo.

Desvalorizar tu opinión y sentimientos

Son aquellas personas que juzgan lo que piensas, haciéndolo menos, o burlándose sutilmente de lo que opinas o piensas.

Puedes tener una opinión distinta a alguien y eso está bien, pero cuando se lo haces saber de una forma en la que desvalorizas lo que siente, creyendo que tu opinión es la verdad absoluta, esto es una falta de respeto.

Superioridad

Existen ciertas personas que se creen superiores a todos los demás, creyendo que sus actitudes, formas de vida, de pensar, de sentir y hasta de reaccionar ante situaciones que no han vivido, son las correctas y que las tuyas no están bien.

Críticas y ridiculizaciones

Son quizá muy sutiles, solemos confundirlas con “bromas pesadas”, pero esas bromas pesadas son una falta de respeto muy grave que debe parar y no contestarse con otra “broma pesada”.

En cualquier momento pueden salirse de control, ya sea que una persona no se encuentre de humor en un día en específico y la otra sienta que “por qué hoy no y otros días sí”. Lo preferible es que ante las bromas pesadas siempre sea un NO.

Y si aceptas ese juego, debes afrontar las consecuencias pero no aguantando, JAMÁS AGUANTANDO, es entonces saber que en ese juego ambas partes SIEMPRE pierden y que NINGUNA tiene la razón ante la defensa. Entonces, es mejor ofrecer disculpas y no justificarse.

Vocabulario despectivo

Hay otra forma sutil de ser despectivos, sobre todo cuando usamos diminutivos como “tontito”, “nenita”, “mariconcito”, “chillón”… y qué decir de palabras que ya en sí son un insulto como “estúpido”, “idiota”, “perra”, etc.

Comparaciones

Comparar a otra persona haciéndole ver que “está mal” también es una falta de respeto que duele mucho. “Mira a tu hermano”, “como ella sí y tú no”, “a ella no la trato como a ti porque ella sí se da a respetar”.

Es importante saber que no somos iguales y que las personalidades y formas de ver el mundo también lo son. Compararse incluso uno mismo NUNCA ES JUSTO, NUNCA TE LLEVA A ALGO BIEN.

La comparación no es lo mismo que la admiración, es una variante con respeto y justicia ante lo que eres y lo que es la otra persona. Admira, pero no te compares, un consejo nomás.

Silencios

“La ley del hielo” es también una falta de respeto, ignorar, ser indiferentes y no mirar a los ojos a una persona ante un conflicto es una forma de quitarle valor a esa persona. Al hacerle daño de forma consciente, es entonces faltarle el respeto.

Usar las debilidades del otro 

Cuando usas el origen o lo que te contó la otra persona para justificar tu trato, es desleal y tiene que ver un sentido de superioridad y poca empatía, no hay comprensión, no hay amor aún si la otra persona está actuando de la forma en la que no consideras correcta.

Insisto, la primera señal de una falta de respeto es INCOMODIDAD, de ahí viene el silencio, la frustración y poco a poco una actitud nada favorecedora para ti.

Seguridad, confianza y sobre todo mucho amor.

Lo mejor que puedes hacer es SER FUERTE, VALIENTE Y AMOROSO contigo mismo, eso significa NUNCA utilizar las palabras despectivas a ti imsm@ como “Eres una tonta”, “Qué estúpida”, “Eso te pasa por pendeja”, “Te lo mereces”, “Yo tengo la culpa”, etc.

Tratarte con amor hará que si otra persona te dice “Eres una tonta”, no lo notes normal y le des la razón, porque en ese momento puedes poner un alto y decir: “Entiendo que lo creas, pero no lo soy, por favor no me vuelvas a decir así.”

Si tú mismo utilizas las palabras que te hacen daño, cuando alguien más te las diga, no las verás mal, por el contrario, pensarás que entonces todo lo que piensas de ti es verdad. ¡Y NO!

Verte al espejo, mirar tus logros, tus esfuerzos, valorarlos y reconocer tus errores y equivocaciones ofreciendo disculpas, tratar a las personas como te gustaría que te trataran, con amor, con respeto, con palabras lindas, eso evitará que alguien te falte al respeto.

Cómo hacerlo

Cambia tu lenguaje corporal. Intenta ese cambio de look que siempre quisiste, camina con la frente en alto, mira a los ojos a las personas, saluda firme y con seguridad, habla en un tono adecuado, fuerte y claro, actúa con normalidad y muestra lo que sientes.

No ignores, no seas indiferente, pon atención en una plática, pon límites aunque creas que ya es tarde.

Todo eso no significa “hacerte el/la fuerte”, porque como bien dice la frase “hace falta ser valiente para mostrarse vulnerable”, pero eso no le da derecho ni a ti, ni a las demás personas a utilizar esa vulnerabilidad para hacerte daño.

Cada vez que hables sobre ti, hazlo con amor. “Amo lo que he logrado, me encanta mi look, cómo me veo, me encanta mi forma de ser, me encantan mis amigos, me amo mucho, me respeto, soy una gran persona, soy una persona que se merece todo lo bueno.”

“SOY FUERTE, SOY VALIENTE, SOY RESPONSABLE Y SOBRE TODO SOY AMOROSA.”

Por eso, NO HABLES MAL DE NADIE, mucho menos de ti mismo, NO JUZGUES, NO CRITIQUES, NO DESVALORICES, NO RIDICULICES.

Por el contrario: Sé empático, compasivo, escucha, habla con amor, quita de tu vocabulario palabras negativas y ofensivas, cuida tus acciones y nunca permitas involucrarte en un juego negativo hacia otras personas.

Es difícil, tendemos a no identificar lo positivo de lo negativo, pero esto es un buen comienzo para irte dando cuenta que quien debe respetarse y valorarse primero eres TÚ MISMO.

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Gracias por leer.

 

Por cierto, escribí este post (el de abajo) en el 2015 y claramente no había aprendido nada, la historia se repitió, pero espero que ahora con lo que pude descubrir todo sea mucho mejor en un futuro. Gracias por el aprendizaje.

La gota que derrama el vaso

 

Melanie Forey
Written by Melanie Forey