Mayo de contingencia y alguna que otra tristecita

Mayo se fue más rápido de lo que me hubiera gustado, bueno, como todos los meses últimamente, sólo esperaba que se fuera más lentito para disfrutarlo mucho más.

Este es mi mes favorito del año: el clima es maravilloso, y es que, aunque hace bastante calorcito, me encantan las tardes y las mañanas sin suéter. Es también el mes de mi cumple, aniversario de boda, Día de la Madre y recientemente cumpleañitos familiares.

¡Amo mayo mucho muy!

El mes comenzó con mi cumpleaños. Fue diferente, muy diferente. Suelo no tomarme el día porque disfruto mucho los apapachos en el trabajo, la comida y el pastelito con sus respectivas mañanitas.

Pero había estado muy cansada, con dolor de cabeza, así que me pareció buena idea pedir el día de vacaciones y disfrutarlo en casa solita. ¡Grave error! Otro día hubiera estado perfecto ese descanso mental y físico de las actividades diarias, pero descubrí que en mi cumpleaños quiero bullicio.

Sí, creo que es el único día del año en el que, una introvertida como yo, busca apapachos y un “Feliz cumple” por todos lados. Lo malo es que me sentí solita y sin tanto apapacho. Lo bueno es que descubrí que ese día tengo que estar con gente que me quiere sí o sí.

Además se me ocurrió la puntada de ser “considerada” y no pedir nada para mi cumple. Creí que no me haría falta, pero eso de “nada” se tomó muy literal al principio. No lo vuelvo a decir. Al final, el día se fue componiendo entre crisis y catarsis, eso sí recibí regalitos súper cool y ¡flores!

Me puse muy chipil. Mis mejores amigos están lejos o casi no los veo, mi origen es un caótico tsunami y entre experiencias pasadas y merecimientos por mi comportamiento, estuve algo sola, melancólica y sin tanto apapacho como antes.

Ojalá el día siguiente de mi cumpleaños hubiera sido mi cumpleaños. Hubo pastelito, mañanitas a la Syntek jajaja y más apapachos y adornos con globos, eso me hizo muy feliz, así que estuvo coqueto.

Aniversario

Regularmente no celebramos mucho “nuestro día” con un tema romántico. Lo hacemos a nuestra manera, la mía es un poema que representa el momento que estamos viviendo como pareja. Este año en particular fue muy honesto porque confesé que a veces tengo miedo de salir de mi cueva, bajé las manitas.

Bueh, este aniversario lo celebramos con una comida deliciosa de papas y regresamos a ver TV, un plan buenísimo. Aunque debo de confesar que como me hizo falta festejo en mi cumple, me dieron ganas de celebrar más a lo grande el próximo año tanto cumple como aniversario.

Día de las Madres

¡Que lindo día! A diferencia del principio de mes, este día compensó un poco lo solita que me sentí en mi cumple.

Valita y yo nos vestimos igual, nos tomamos fotitos. Bueno, hasta donde se dejó. Los cuñis organizaron una comida deliciosa y mi nena y yo jugamos muuuuucho juntas. Estuve en paz, relajada y con ella. ¡Gran día!

Una noticia muy feliz

Este mes llegó la primita de Valita al mundo. Jimena es la más pequeña de la familia y la recibimos con mucho amor.

Al contrario de lo que pensábamos, mi nena tomó la noticia muuuuuy contenta y con ternura. No le dieron celos, intentó cuidarla a su manera: “Mami, yo cuidé a Jimena, le di su mamila”. Fue tan hermoso verlas juntas por primera vez.

Estoy muy ilusionada con su llegada. Sé que no puedo decidir sobre las relaciones que mi hija tendrá en un futuro. Si jugará con Jimena o no, si estarán juntas o no, pero sé que las vivencias que yo tuve con mis primos son un fuerte referente de lo significativo que es esta llegada tan feliz.

Reuniones familiares

A propósito de los días para celebrar, cumpleaños y la llegada de Jimena, convivimos más con los compadres, un hecho que me hizo sentir muy bien, en paz y segura.

Hace unos meses estaba demasiado estresada y con un completo caos en mi vida al no saber cómo reaccionar ante mi nueva maternidad. Altibajos, mal humor, estrés, desesperación, combinadas con alegría y mucho trabajo, fueron factores que acabaron con ciertas relaciones personales.

Es bueno saber que aunque no te entienden, te aceptan y te dejan gritar mientras siguen su vida sin intentar cambiarte. Me siento muy en paz con esas relaciones, así que este mes se afianzó más el empezar de nuevo una “bonita relación de compadres”.

Trabajo, mucho trabajo

También fue un mes de mucho trabajo, escribir, escribir, escribir, tomar fotos, cubrir eventos, y contingencia. Vaya que fue un mes agotador en este aspecto.

Aunque me queje de todo lo que me tengo que mover para cubrir mis actividades, lo cierto es que en el momento lo disfruto mucho. Tuve la oportunidad de conocer a artistas que no había visto antes, de volver a ver a otros con una vibra increíble, y todo eso es una súper motivación para crear.

También tuve pláticas intensas sobre la creación de contenidos y lo poco valorado que está ese trabajo. Todos lo hacen de alguna manera, pero el trabajo como tal de un creador de contenidos es… bueno, un tema para otro post.

Días extraordinarios

Regularmente por esta época del año hay contingencia a causa de la contaminación en la Ciudad de México, pues 2019 no fue la excepción.

Pero me pegó más de lo que creí, por este tema, me dio conjuntivitis, tuve tos por garganta irritada y todo eso me duró un buen rato. No sé porqué estuve más sensible en estos días a esa contaminación, me hizo extrañar mucho mis días de infancia en mi pueblito lindo, que ya no es tan pueblito.

Además, Valita tuvo días fuera de la guardería, lo que retrasó también mi festival del Día de las Madres jaja. Pero bueno, al final del mes pude disfrutarlo no saben cuánto. A veces me da oso que la gente se dé cuenta de que lloro mucho antes de que inicie el festival. Lloro hasta en la fila para entrar.

No sé si es la maternidad o yo ya era tan emocional desde antes. En fin. Pues así se fue mayo, entre fechas importantes, llegadas maravillosas, reencuentros inesperados y alguna que otra (o muchas) partículas de contaminación.

¡Gracias por el aprendizaje y las experiencias! ¡Te amaré por siempre, mayo! Ah, también conocimos La Mexicana, qué bonito parque.

 

Melanie Forey
Written by Melanie Forey