Los Reyes Magos y la “mentira” de su existencia

Hace unos días, leí la preocupación de una amiga preguntándose si estaba bien mentirle a sus hijos sobre Santa y Los Reyes, enfrentándose al dilema sobre la verdad y la mentira.

Entonces recordé el post de Mamá No Sabe sobre los “mentirógamos”, un término que habla sobre la verdad que se arregla un poquito más para una ocasión especial.

Creer en algo que parece imposible, al menos en mi caso, me dio motivación, no para obtener beneficios a cambio de un “portarse bien”, sino para convertirme en alguien extraordinario al ser como esos ejemplos generosos.

Creer en la magia, en lo “imposible” o en lo extraordinario, es sólo una forma de explicarnos que podemos serlo también. Es una forma sencilla de mostrarlo, tu interpretación es lo valioso, ¿cómo lograr ser alguien extraordinario?

No sólo es el beneficio inmediato (juguetes), es lo que existe alrededor de eso, como la creatividad que puedes desarrollar al hacer una carta, descubrir tus propios gustos e intereses a la hora de decidir qué pedir, y en el proceso descubrir tu personalidad y tu esencia.

La libertad de esas decisiones al pensar que serán sólo tuyas y no estarán limitadas por tus padres. La convivencia con tus amigos, compartir, explorar, experimentar tanto emociones alegres como tristezas y frustraciones (cuando no te traían lo que querías).

Es la ilusión con la que esperas una época y los recuerdos que se generan alrededor de ello, esos recuerdos que te harán sonreír cuando seas adulto, incluso si recuerdas las tristezas y decepciones al no obtener lo que querías, entonces es aprendizaje para lidiar con aquellas emociones.

*Porque no hay mejor manera de lidiar y aprender de las emociones que experimentarlas.*

Entonces, cuando te enteras que son tus papás (quizá no cuando eres niño, quizá ya que eres adulto), valoras más allá de un bien material, valoras lo que te dejó: recuerdos, el amor infinito de tus padres, el esfuerzo y dedicación que le pusieron, lo que hiciste para obtener lo que querías, tu propio esfuerzo y también tus gustos e intereses.

Quizá creas en lo sobrenatural o no, pero el aprendizaje de tu autoconocimiento, de lo que eres capaz de ser, hacer, elegir, de cómo controlas tus emociones y de lo que puedes lograr es mucho mayor. Es parte de un proceso invisible que no notamos al principio.

Los Reyes serán siempre mis héroes. Gracias a mamá, gracias a papá. Porque no me regalaron juguetes, me dieron recuerdos y experiencias. 

Los Reyes me trajeron mis primeros libros de Mafalda, ella me acompañó en mi adolescencia, me sacó de una que otra tristeza y logró que me titulara con una tesis sobre ella.

Los Reyes no me trajeron la muñeca que pedí, eso me hizo valorar lo que sí tenía y sacarle el mayor provecho, así no obtuve ese juguete, pero tuve a “Mi coneja”, que durmió conmigo muchas noches y me ayudó a superar miedos y algo de abandono.

Ellos también me trajeron una bicicleta que me robaron cuando salí a comprar a la “tiendita”. Entonces experimenté el dolor, la frustración, el enojo y una gran pérdida.

Los Reyes me dejaron recuerdos con mi hermana y también me dejaron cartitas, como las que yo les dejaba. Me dejaron el amor con el que te esmeras en dar un regalo, porque el hacerles una cartita súper especial, era también mi regalo.

Y con todo ello, desarrollé mi creatividad y mi amor por lo “handmade”. Gracias porque existieron, por ser una vía muy feliz de aprendizaje.

Sé que cada papá elegirá la mejor forma de darle ilusión y recuerdos a sus hijos, así sea sin ser mentirosos o “mentirógamos” (yo soy de este último bando). Porque sigo insistiendo, qué bonita es la diferencia, si no crearíamos de nuestros hijos unos tornillos. Así, cuando encuentres tu forma, sea similar o no al del resto, estoy segura que habrá magia.

Con amor, para todos los Reyes Magos de por aquí.

Melanie Forey
Written by Melanie Forey