Los malagradecidos

Ofrecer nuestro amor tiene formas distintas, tantas como personas en el mundo y muchas veces nos perdemos en las recompensas cuando ofrecerlo es ya una de ellas.

Hace algunos meses escribí sobre el amor desinteresado (aquí les dejo el LINK), pero el tema sigue ahí como piedrita en el zapato.

Me había costado mucho trabajo entender por qué atraigo a personas que exigen mucho cuando dan, porque sí, yo soy de las que cree que atraemos a las personas porque necesitamos aprender.

Y me había costado trabajo porque no entendía el aprendizaje, sólo me quedaba en “déjenme en paz”, “quiero mi libertad”, “quiero elegir y decidir”, “quiero ser yo”. En fin…

Bueno, tampoco estoy muy segura si en realidad todos esperamos recibir muchísimo cuando damos, o sólo yo lo estoy viendo con una lupa enorme en cada persona con la que convivo, no lo sé.

Lo cierto es que en este proceso lo que ha estado ahí y muy constante es un: MALAGRADECIDA. Porque mis decisiones, reacciones y palabras han herido profundamente el ego y expectativas de otros sobre mí.

No he sido muy asertiva para poner límites, ni he aprendido a vivir mi libertad sin dañar la libertad del otro de esperar, esperar mucho cuando ofrecen su amor.

  • “Sigue así y lo único que vas a provocar es que las personas se alejen de ti.”
  • “Te gusta tirarte al suelo para que te recojan.”
  • “Yo no me lo merecía.”
  • “Eres una traidora.”
  • “No esperábamos una disculpa, sólo un cambio de actitud.”
  • “No puedes estar recibiendo tanto sin dar nada a cambio.”
  • “Te dimos lo que tú pediste y no nos merecíamos ese trato.”
  • “Esperábamos que con lo que te dimos, nos llevaras a una vida mejor.”
  • “A mí me hacen una grosería y adiós.”
  • “Tú siempre quieres que te escuchen, pero tú no me escuchas.”
  • “Por qué no me pones atención como yo te la pongo a ti.”
  • “Por qué eres tan egoísta que no te importa por lo que estamos pasando.”

La lista sigue.

Esas son las frases con las que he convivido últimamente y las que he tenido que dejar ir, soltar, pedir perdón y también a darlo.

Esperar de los otros

No me gusta la esperanza, el esperar a que suceda lo que queremos no es algo que me dé paz, por el contrario, para mí… esperar duele.

Por eso creía que no esperaba nada de las personas, sólo que no me había dado cuenta que SÍ ESPERABA, esperaba no escuchar opiniones sobre mí, críticas o juicios, y lo cierto es que escucharlas, aunque no me hayan gustado, ha sido purificador.

Y si soy sincera, hablando de no ofrecer amor desinteresado, yo lo solía hacer con mi pareja, esperando recibir afecto a mi manera, recalcando todo lo que hacía por él.

No ofrecía mi amor desinteresado, lo obligaba a quererme a mi manera comprometiéndolo y manipulándolo con “buenos tratos”, haciéndolo sentir culpable por no quererme como yo quería.

(Creo que sólo lo hice en este caso, pero si te lo hice a ti, por favor, perdóname, de verdad, perdóname).

Y bueno, tampoco he sido muy buena para SER aquello que esperan de mí, me he preocupado por serlo, pero las ganas de ser yo sin dar explicaciones han sido mucho más fuertes que sus críticas, aunque no quiere decir que no me hayan afectado.

Ha sido una lucha entre el camino que quiero elegir y el que los demás creen que debo tomar. No los he escuchado, pero tampoco he sido muy amable a la hora de decir NO, no he dado las gracias y me he ido sin despedirme.

Así que me he ganado el mote de MALAGRADECIDA.

La manipulación en el dar

Es cierto, muchos esperamos recibir lo mismo cuando damos, pero es la peor forma de recibir amor porque siempre esperaremos que sea a nuestro modo, y como yo pienso, nuestro modo es ÚNICO, así que si alguien más nos da, será a su ÚNICO MODO y no nos gustará porque no es el nuestro.

Igual podemos ofrecer nuestro respeto hacia un desconocido, que una sombrilla bajo la lluvia, o nuestro tiempo en una llamada telefónica. Y si lo damos constantemente a todos creyéndonos los “buenos del cuento”, pero esperando que nos den más, quizá debamos sentarnos a reflexionar si no estamos siendo un poco los villanos.

Porque la mayoría de los villanos lo son por falta de amor, por un dolor inmenso, por no ver las cualidades y la valía que tienen. Son villanos por heridas, sobre todo cuando pretender ser bondadosos y amorosos cuando nadie les enseñó a serlo.

Sentir frustración por no recibir lo que deseamos no lo considero de malas personas, sino de muy humanas y con capacidad de ser felices, porque sentirla nos hace aprender a relacionarnos y a vivir el amor con más plenitud y de forma más incondicional, un paso más para ser libres.

Pero con lo que no concuerdo es con la manipulación de las personas que DAN MUCHO esperando RECIBIR MUCHO y cuando no obtienen lo que quieren, explotan en furia, llanto, rabietas inmaduras.

Son aquellas personas que piensan que no se lo merecían cuando quizá sí y no por maldad, sino porque siempre esperan recibir tanto que cuando no lo obtienen manipulan con un “eres una malagradecid@.”

Son las personas que cada que pueden te hacen ver TODO LO QUE HICIERON POR TI, y que no valoras lo que hicieron, buscando por sobre todas las cosas que sientas culpa para que reacciones como quieren.

Entonces, SIGUEN DANDO y al mismo tiempo manipulando, porque utilizan frases como “yo sí hice esto por ti y tú no”, “ya ves cómo soy mejor (pareja, padre, madre, hijo) que otros y tú no me valoras.”

Y muchos caemos en esa manipulación porque sí, te sientes altamente comprometido a ser y hacer lo que la otra persona quiere, aunque no te nazca, no estés convencido de ello, sólo por TODO LO QUE HACEN POR TI.

Pues, en ocasiones, prefiero ser  MALAGRADECIDA y alejarme… que ser quien no quiero ser, hacer lo que no me nace y comportarme como quieren los otros sólo por TODO LO QUE ME DAN, porque saben qué, eso no es AMOR, es manipulación.

Ahora, “pues no lo hubieras aceptado”. Pues sí, pero cuando son pequeñas cosas como un dulce, una compañía, un café por la mañana o tu postre favorito, tan pequeñas que no ves el conjunto, no sabrás cuándo decir que no.

Y sería bastante agotador ir por la vida diciendo NO a todo… cuando te abren la puerta del coche, te ceden el paso o te dan una sonrisa, así de absurdo.

Para mí lo más relevante viene de uno mismo: OFRECER SIN ESPERAR NADA A CAMBIO (sin echarlo en cara), es una cualidad de personas libres y plenas, y pocos, muuuuy pocos la tienen, es un grupo muy pequeño al que me encantaría pertenecer. En fin…

Y darnos cuenta que AGRADECER no significa que reaccionemos como los demás quieren, agradecer lo que tienes, lo que eres, lo que los demás hacen por ti es un acto único y de corazón, que se da con amor.

Ser tú mismo y con libertad, seguir tu camino es decir “gracias”, aunque la otra persona no quiera escucharla. Agradecer es también preocuparte por el otro, aunque no sea a su modo y aunque no reaccione como tú quisieras. Agradecer no es ceder ante los caprichos de los demás por lo que te dieron.

No te preocupes, creo firmemente que si no fuiste agradecido de verdad y corazón, en algún momento llegarán las consecuencias y el aprendizaje, porque a veces es difícil darse cuenta cuando hemos hecho las cosas mal. Todo a su tiempo, pero siendo libres.

Sé quien quieras ser con plenitud y con amor, sigue tu camino y deja atrás lo que no te hace bien. Pero bueno…

Malagradecida soy.

Melanie Forey
Written by Melanie Forey