Los consejos no son órdenes

En el proceso de aprender sobre cualquier tema en la vida, llegan las dudas e inseguridades, algo que puede ser sencillo como pedir un consejo puede no serlo tanto al final del día.

Cuando una persona te dice:

“Te voy a dar un consejo, tómalo o déjalo.”

En realidad, la segunda parte debería ser implícita, porque los consejos son así… TODOS, se toman o se dejan, con base en tu propio criterio.

Aunque ya es una frase hecha, lo que puede ser difícil de entender es que un consejo no es una orden, que lo que te dicen no significa que debes hacerlo como si fuera ley.

La frase en sí es políticamente correcta porque “te está dando permiso” de no seguir ese consejo, pero en realidad… podrías seguirlo o no sin ese “permiso.”

Los consejos que pides

Suelen ser más aceptados por ti y quisieras realizarlos todos. Por ejemplo, tienes dudas de cambiarte de trabajo, de cambiarte el corte de cabello o simplemente decidir entre un chocolate o un flan de postre.

Algunos te dirán que sí, otros que no, e incluso te darán otras opciones que te harán ver una perspectiva más amplia y dificultarán un poco tu decisión final, pero no es imposible.

Cuando pides consejos, si es una persona linda, regularmente te dará sus argumentos del por qué elegir o hacer una cosa u otra, pero qué pasa cuando se lo preguntas a varias personas con intereses y personalidades distintas.

Tener una visión amplia de argumentos que quizá no habías visto por tu personalidad, origen y experiencia, te puede ayudar a tomar una decisión, y creo que esto es bueno, siempre y cuando no los veas como órdenes.

Pero no siempre resulta bien, quizá termines con más dudas o tengas la presión de esa o esas otras personas sobre hacer lo que te aconsejaron, porque puedes escuchar esto:

“Para qué me pide consejo, si va a hacer lo que le dé su gana.”

Y sí, ese era el punto, “hacer lo que te dé la gana”, porque los consejos no son órdenes, son simplemente una ayuda para tener una visión diferente o para formar tus propios argumentos y razones.

Ni tú te deberías de sentir mal si no realizas lo que los demás te “aconsejan” porque decidiste TOTALMENTE lo contrario, ni la otra persona se debería sentir ofendida porque no realizaron su consejo al pie de la letra.

Pero también esto es una utopía.

Los consejos que no pides

¡Uuuuy! Estos son los que suelen ser peores, porque no estamos preparados para ignorarlos, sí, ignorarlos.

Tendemos a estresarnos, frustrarnos y hasta enojarnos cuando nos dan consejos y terminamos diciendo:

“¡Nadie te pidió tu opinión!”

Es cierto, nadie la pidió, pero esto no podremos controlarlo, las personas están inclinadas a tener una opinión sobre cualquier tema, incluyendo los que no les interesan.

Pero entender que todas esas opiniones no son órdenes, nos ayudará a escucharlas y no llevarlas a cabo si no se adaptan a nuestro estilo de vida, forma de ser o visión sobre el mundo.

Cuando gritas eso también estás dando tu punto de vista, yo creo que es increíble poder hacerlo, enojarse, crear polémica y desahogarse.

Pero si te está haciendo daño, más allá de ser un desahogo, es mejor pasar al “avionazo” con un:

“Muchas gracias por tu consejo, lo pensaré.”

Y realmente puedes pensarlo bajo una situación en la que no estés enojado o incómodo, pensar si puede servirte ese consejo y si no… SIMPLEMENTE DESECHARLO.

Los consejos son para eso, porque una vez más… NO SON ÓRDENES.

Vivir pensando que lo son te hará la vida muy infeliz, tratar de imponer también tu opinión a quien no comparte la tuya también lo hará y vivir molesto porque alguien no siguió tu consejo, tampoco te hará feliz.

Lo que aprendí

Pide consejo si estás seguro que tomarás tu propia decisión y no seguirás la que los demás te aconsejen por temor a quedar mal.

Si sientes que vas a “quedar mal” y terminarás haciendo lo que no te gusta sólo para que no te vean como un ingrato, entonces… cuida cómo pides los consejos.

Agradece el consejo y si te sientes muy comprometido con esa persona, pero no haces lo que te “aconsejó”, también puedes explicarle por qué no.

Analiza los consejos, al principio pueden estar disfrazados de “bienintencionados”, pero quizá no lo son tanto y viceversa. Tómate un tiempo para pensar y decidir.

No tengas miedo a la crítica, de todas formas te criticarán, ya sea los que te dijeron A y tomaste la B, o los que te dijeron B pero no les gustó su aplicación.

Al final, la decisión es tuya y las consecuencias también, sentirte comprometido con el mundo, te hará sentir más dudas e inseguridades.

Pedir consejo no es ser débil, es intentar ver diferentes perspectivas. Pedir consejo tampoco es ser sumiso, recuerda que tú decides.

Y quizá esto te ayude cuando te sientas presionado por hacer algo que alguien te aconsejó pidiéndoselo o no.

“Los consejos no son órdenes.”

Ojalá te sirva la próxima vez que escuches algo que no te guste. ¡Gracias por leer!

Melanie Forey
Written by Melanie Forey