Las personas son como el brócoli

 

El brócoli es una de las verduras que amas u odias, aunque también existen los intermedios que meeeh, no les desagrada, pero tampoco les encanta.

En fin, basándome en realidad en el hecho de que toca los extremos, fue que decidí comparar a algunas personas con el brócoli.

Y es que hay quienes aprecian el sabor y consistencia del brócoli, pero sobre todo aprecian sus atributos nutricionales, sus vitaminas, proteína, fibra y que bendito sea el Señor, el brócoli no contiene grasa.

Pero también habrá otros que por más esfuerzo que hagan, odiarán su sabor, consistencia y hasta la inflamación que les provoca.

Así que… sí, para mí, algunas personas son como el brócoli, te caen bien o no te caen nada bien. Todo es cuestión de perspectivas.

Y es que dentro de esas perspectivas, una persona puede ser vista ante los ojos de muchísimas personas como lo mejor para ti, con pensamientos, ideas y hábitos que son admirables y que deberían ser imitados por otros.

Pero desde otra perspectiva, aunque reconozca su valor, el brócoli nomás no es algo que te encante y que quieras disfrutar en cada comida.

A mí me pasa que a diario convivo con personas que son brócolis, muy buenas en contexto, buenas en sí mismas, buenas en lo que hacen, en lo que dicen y hasta en cómo se expresan contigo, pero a mí me inflaman el estómago.

No me caen mal por sus beneficios que en sí mismos son muy buenos, me caen mal porque no conviven con mi sistema digestivo, aun reconociendo lo bien que le hacen a otras personas.

Lo malo es que en muchas ocasiones, debido a que el brócoli es tan bueno, te lo quieren embutir cada que pueden, sin darse cuenta que hay otros alimentos con las mismas propiedades, pero con otro sabor y otra consistencia.

El punto aquí es decidir por ti, elegir lo que te gusta y lo que no, simplemente no consumirlo. Pero, “santifican” tanto a los brócolis, que si no te lo comes, seguramente estarás desnutrido.

Así transcurre la vida, intentando comerte el brócoli porque supuestamente es “súper sano”, cuando en realidad a media tarde terminas con tus intestinos llenos de gases y con un malestar profundo.

Pero bueno, así como hay personas brócolis, también hay situaciones familiares, de pareja, amigos y hasta proyectos de vida que son “santificados” como a los brócolis. Pero, ¿sabes qué? ¡No tienes por qué comértelo!

Cuando sepas qué es lo que te gusta a ti, qué sabor, consistencia y nutrientes necesitas, cambiarás ese plato de brócoli por algo igual de sano, pero perfecto para ti.

No porque algo sea bueno para muchos, significa que también debe ser bueno para ti. Tú decides qué dieta vas a seguir.

Comper, voy por algunos frutitos secos. ¿Gustan?

Melanie Forey
Written by Melanie Forey