Las expectativas e ideales de los demás sobre ti duelen

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Tratar de cumplir con las expectativas o ideales de los demás sobre ti es frustrante y a veces muy doloroso. Bueno, lo es cuando te das cuenta de lo que esperan, cuando te dicen en tu cara lo que quieren de ti o cuando tú “supones” lo que ellos quieren que hagas.

No está padre cuando es alguien que no te importa (esto creo que le pasa sólo a las personas que quieren complacer a todo el mundo), pero duele y es muy frustrante cuando se trata de personas que amas.

Luego están las personas que tienen expectativas e ideales sobre ti porque perteneces a un nuevo círculo de amigos, a una familia nueva o a un nuevo grupo de trabajo. “Decepcionas” sin saberlo y cuando lo sabes, a veces te pones triste, porque te importa lo que piensen los demás, aunque digas que no.

Nadie debería de cumplir con los ideales y expectativas de nadie, pero esto también es un ideal.

A mí me ha pasado que las personas que amo esperan mucho de mí y se enojan cuando no cumplo con lo que esperaban, pero lo más triste y frustrante es que NUNCA me comunicaron lo que querían y cuando no lo hice se enojaron. Es absurdo, ¿no?

Sus palabras comienzan con un “Yo esperaba que…” “Nosotros esperábamos que…” Y mi respuesta es: “Pero nunca me dijiste…” Eso cuando se atreven a hablarlo en mi cara, pero cuando no lo hacen y nada más se enojan conmigo porque no hice lo que querían, desconociéndolo por completo, es desgastante, triste, frustrante, porque no sabes qué es lo que en teoría “estabas haciendo mal” o por qué están enojados contigo.

Ahora, cuando ya lo sabes, a veces quieres cumplir con dichas expectativas o… te flagelas pensando “por qué no lo hice”, “todo es mi culpa”, eso en un sentido, en otro más favorecedor te vale madres jajaja. ¿Pero a qué porcentaje de personas realmente no le importa, sobre todo cuando es alguien a quien amas?

Y si tú pones expectativas e ideales en otras personas también es frustrante, porque las únicas acciones que debemos y podemos controlar son las nuestras. Entender a las personas, sus necesidades, su forma de pensar, su origen y aceptarlas tal como son es una chamba que muy pocos hacen, siempre quieres cambiar un “detallito” de la otra persona o un “detallote”, según el caso.

También me ha pasado que personas que ni tenía idea que yo estaba en su mundo de expectativas, sólo por pertenecer a un nuevo círculo, esperan que reaccione o haga determinadas cosas que no hago, porque simplemente no pasa y ya, porque vengo de un mundo diferente, porque soy una persona diferente, porque tuve una vida diferente, porque soy diferente.

Aquí cabe destacar que esas personas esperaban algo de mí por ser ese nuevo integrante, las mismas expectativas podrían haber sido por alguien más que ocupara el puesto o el sitio que yo afortunadamente ocupé, pero lamentablemente no venimos de un origen parecido, ni de dinámicas y hábitos parecidos, así que es muy complicado complacerles.

¡Qué absurda es la vida!

También hay otro tipo de personas, las externas que no tienen ni “vela en el entierro”, que te reclaman porque no cumpliste las expectativas de otras personas. ¿Qué onda? “Es que tú deberías…” “Es que por qué no los apoyaste, ayudaste, invitaste, trataste, sonreíste, amaste… etc., etc., etc.” ¡Qué absurda es la vida!

Yo estoy un poquito harta de escuchar sobre las expectativas que hay sobre mí, por lo que soy, por mi origen o por el lugar que ocupé en un nuevo círculo. Estoy más harta de sentirme culpable (que esto sólo es responsabilidad mía porque yo lo permito) de no cumplir con las expectativas que los demás ponen sobre mí.

Yo propongo…

Pues bien, yo propongo lidiar con nuestras propias frustraciones. Yo entiendo que también he estado del lado en el que pongo demasiadas expectativas en una sola persona y termino hartándola y haciendo que se aleje de mí, porque no me comunico bien con lo que necesito.

Porque también entiendo que puedes solicitar y hablar lo que quieres y llegar a un acuerdo dependiendo la persona, no es obligar ni imponer, es platicar y exponer tus necesidades para lograr tus objetivos, pero entendiendo cómo es la otra persona y sus reacciones, e insisto es una chambota que no cualquiera hace.

Propongo también no quedarnos callados y enojarnos porque la otra persona “no cumple” con lo que queremos, sobre todo si ni siquiera lo hemos hablado. El es que “yo he sido tan linda, tan lindo y la otra persona no es así conmigo”… es un tache enorme, porque esperas, pero no le dices lo que necesitas y en la escala de valores de esa otra persona puede que te esté tratando como rey o reina y tú ni siquiera lo notes porque estás clavado en lo que esperas.

Ah, y otra cosa, si es porque estás en nuevo círculo y nomás por el puesto que ocupas tienes que cumplir ciertas expectativas, propongo no clavarte y olvidarlo. Nunca terminaremos complaciendo a todo el mundo, sólo complácete a ti mismo siendo una buena persona en tu propia escala de valores, mejorando sobre tu base y eso sí, siendo amable, porque a mí me pasa que no soy muy amable cuando me siento atacada o expuesta, cuando quizá ni siquiera me estén atacando.

Lidia con tus frustraciones, no te quedes callado, acepta a las personas como son (pero de verdad hazlo), cambia tus hábitos, cambia tus pensamientos, no te lo tomes personal, sé amable y no te claves con complacer a los demás, porque nadie debería tener expectativas sobre nadie, sino únicamente sobre sí mismo, aunque también sea un ideal.

Hugs!

Melanie Forey
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