La red de apoyo que necesita mamá y papá

Tener hijos y ser una madre que trabaja fuera de casa, es difícil. Tener hijos y ser una madre que no sale al mundo laboral, pero que trabaja en casa, es difícil. Tener hijos es difícil, punto.

Pero entendamos que esa dificultad no viene dada por una connotación negativa, en realidad ser madre o padre tiene cierto grado de dificultad porque requiere habilidades, esfuerzo, trabajo y hasta inteligencias especiales, además de manejo de emociones y un autoconocimiento esencial.

Todo ello vuelve a la tarea sí, algo difícil.

“¿Pa’ cuándo el otro?”

Esta frase es taaan común últimamente para mí y es que la cadenita de preguntas cuando estás en una relación es muy similar en todos los casos. ¿Pa’ cuándo se casan? ¿Pa’ cuándo el bebé? ¿Pa’ cuándo el otro? ¿Ya tres? ¿No tenían tele en casa? Siempre encuentras algún interesado en tu vida de esta forma puntual.

Y cuando me preguntan para cuándo el otro, les digo que Valita será hija única. Las opiniones son diversas desde un “Te entiendo”, hasta… “Vas a hacer de tu hija una egoísta”, “La vas a dejar sola.”

Independientemente de que yo creo que otro hijo no es ni el compañero de por vida de mi hija, ni un ser humano de compañía, sino alguien independiente y libre, mucho menos lo considero un juguetito y que el ser egoísta no tiene nada que ver con que tengas hermanos o no, sino de la forma en la que creces, tomas decisiones y cómo manejas tus emociones.

Pues, bueno, independientemente de todo eso, la red de apoyo que necesitaría para cumplir con mi propósito de ser madre como una cuidadora, guía y ejemplo, sería GRANDE. Y es que en mi caso, ese apoyo es poco y no porque me tire al drama, sino porque en términos factuales así es.

Factores que te hacen necesitar una gran ayuda:

La distancia y tiempo

La familia con la que crecí está a una distancia bastante considerable como para tener ayuda a diario. Además, las rutinas en la Ciudad de México están marcadas mucho por el tiempo de traslados, porque indudablemente estamos atados a un tráfico de autos y de personas, así que entre más distancia, mayor tiempo y menos oportunidades de llegar de un lado a otro.

Eso pasa no sólo con mi familia cercana, sino también con familiares y conocidos de suma confianza que podrían ayudarme a cuidar y a criar a Valita, así que me queda organizarme dependiendo estos dos factores: distancia y tiempo.

Personas de confianza

“De que se puede, se puede”, suelen decirme muchos cuando me recomiendan tener otro hijo, pero tengo un número muy reducido de personas para que cuiden a Valita, la lleven a la escuela o pasen por ella y se reduce a UNA PERSONA: mi suegra.

Eso implica muchos otros factores, lo que ella tenga que hacer y sus propias actividades e intereses. Al fin y al cabo, la hija es nuestra. Así que si tuviera otro hijo y se enfermara, yo me enfermara o todos estuviéramos enfermos, ¿cómo le haríamos?

De que se puede, se puede, pero si es algo que tienes entendido como tal y estás dispuesto a asumir consecuencias y responsabilidades. Hacer sacrificios por un interés personal, no social, ni mucho menos familiar, sino personal. ¿Qué estás dispuesto a hacer tú para tener más hijos?

Otros tiempos

Y… ¿cómo le hacían nuestros padres o esas familias de 10 hijos? No lo sé, sólo me quedan suposiciones, pero aunque suene a cliché, es cierto… “eran otros tiempos”. Mis papás trabajaban y salían de casa, pero no tenían un horario normal, los veía poco. Mi abuela solía cuidarnos, pero cuando ella falleció yo tenía diez años.

Mis padres me dejaba sola con mi hermana en muchas ocasiones a esa edad, es cierto que nos hacíamos compañía, pero nuestras actividades eran independientes. A veces, íbamos a la escuela y regresábamos solas. Calentábamos nuestra propia comida y nos adaptábamos.

Estábamos en casa seguras y no salíamos, pero en estos tiempos, me sería impoooooosible pensar en dejar sola a mi hija. No sé si la humanidad está más decadente dañándose tanto o sólo lo vemos porque tenemos noticiarios, redes sociales y una cantidad enorme de información.

Pero cuidar a mi hija es prioridad, no podría pedirle que fuera a la escuela y regresara sola a sus diez años. Sé que hay casos, que pueden hacerlo, pero yo no lo haría en estos tiempos.

Rutinas

Las rutinas son importantes, no por volvernos cuadrados o tremendamente exigentes, sino para generar el hábito de disciplina, que te ayudará a lograr objetivos y también a tener constancia, sintiéndote pleno obteniendo lo que quieres y no pa’ lo que te alcanzó.

Yo a veces exagero en ellas, pero eso es un tema personal, porque las rutinas me ayudaron a sentirme segura en un mundo de incertidumbre. Bueno, pero ese es otro tema, aunque sé que debo relajarme en algunos aspectos, estoy consciente que las rutinas son importantes y requieren ayuda.

Las guarderías y escuelas tienen un horario. Las actividades extracurriculares también, todas ellas necesitan materiales, constancia y alguien que pueda cumplir con ellas. Así que si tienes que ir por útiles escolares, materiales o llevarlos a la natación, al karate o al ballet, se necesita una rutina.

Esposito

Sus horarios suelen ser inestables, a veces llegará temprano a casa, a veces, no, por eso habrá que adaptarse, porque es parte de su trabajo y de lo que más le apasiona.

Pero no le podemos pedir a la guardería que a veces sí lleguemos y a veces no, hay que pasar en un horario específico, hay que cumplir normas.

Esposito ejerce su paternidad, pero para hacerlo depende de su horario inestable cuando el mundo que rodea a su hija es rutinario, exacto y exigente. Así que en este caso, se necesita ayuda.

El dinero y las finanzas

Quién diría que una guardería costaría lo mismo que mis papás pagaban al mes por una colegiatura en mi universidad. Y si en ese tiempo era difícil, en este entonces se me hace igual o más.

Eso implica que ambos padres trabajen con un sueldo similar y eso en una cadenita nos lleva a que los horarios sean difíciles e inestables. ¿Ambos padres trabajando hasta tarde con sólo una persona que cuide a Valita? Pfff…

Los gastos suelen ser muchos, desde lo básico hasta pagarle al pediatra, medicinas, colegiaturas, materiales y eso, eso requiere ayuda. ¿Quién se animaría a ayudar económicamente cuando cada persona suele tener sus propios problemas financieros?

Así que los que me insisten en que tenga otro hijo, ¿me ayudarían a mantenerlo?

La convivencia con tus hijos

Tiempo, distancia, trabajo excesivo, poco financiamiento, pocas personas de confianza, con tantos factores, ¿qué tanto convives con tus hijos? A mí me queda poco tiempo, porque quizá por la noche pueda extenderme más con mi hija, pero si se duerme tarde y tiene que levantarse temprano, no descansará lo suficiente, entonces, tengo que volver a las rutinas para sobrevivir o pasarla lo menos mal posible.

Motivaciones personales

En lo personal nunca fui niñera, no me gustaba mucho convivir con niños mucho tiempo, no porque me disgustaran, sino porque requieren demasiada energía y yo suelo ser muy pasiva, así que un ratito bastaba.

Pero, con mi hija es diferente, es mi hija. Hay días buenos y malos en los que a veces quiero jugar y otras veces no tanto, así que incluso para esto necesitas ayuda, personas cercanas a ella que la ayuden a explorar, jugar, aprender y a divertirse con toda esa maravillosa energía que caracteriza a los niños.

En fin…

No imagino las experiencias de otros padres y madres, pero si para mí aun teniendo ayuda, me es muy difícil, no puedo imaginar lo que es para una madre soltera o padre soltero, teniendo que lidiar con todos estos temas en la cabeza, buscando ayuda y ejerciendo la paternidad del mejor modo posible.

Ser madre y padre requiere ayuda, muuuuucha. Si tú la tienes, reconócela y agradécela infinitamente.

¿Cómo te va a ti en esto de la paternidad?

Melanie Forey
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