Hombres, quiero entenderlos

Cada vez me siento más insegura cuando salgo a la calle, cada vez me siento más asustada por lo que harán los otros, sobre todo ciertos hombres, lo que me dirán o los límites que se atreverán a pasar, sin que yo pueda hacer algo, porque… tengo miedo, tengo miedo de palabras que hieran, de golpes y hasta de abusos, por eso sigo mi camino deseando que nada malo pase

Pero, pasa, quizá no todos los días, pero sí, pasa más seguido de lo que me gustaría. Hombres que se acercan de más, hombres que te llaman en la calle “guapa” haciéndote sentir incómoda, hombres que te ven el escote incluso estando tomados de la mano de otra chica, de su pareja, cada vez hay más cinismo, cada vez hay menos respeto.

Quisiera entenderlos, hombres (y algunas mujeres), quisiera entender por qué van por la vida queriendo tocar, queriendo decirles palabras incómodas a las mujeres. ¿Por qué? ¿Qué ganan? ¿Es sólo una rutina, un deporte o necesitan llegar a sus trabajos con cierta cantidad de traseros tocados? Y si es así, ¿por qué esa necesidad?

¡Quiero entender!

 

Pero mis dudas y miedos son cada vez más grandes porque no sólo lo veo en el típico estereotipo de hombre que “te pudiera faltar al respeto”, ya saben, el hombre sucio o el que parece que la droga lo acompaña, o el que a leguas se le ve que fue criado bajo un yugo machista. No, también lo veo en amigos míos, en conocidos a los que les tengo cierta confianza. ¿Cómo?

Son los que voltean a ver a las mujeres entre ellos como deporte o juego, que dicen cuánto tienen de “arriba”, cuánto tienen “de abajo”, qué tan guapas o qué tan no guapas son, pero algo que pareciera una simple observación cae de mi gracia cuando me pongo en el lugar de esa chica, y me pregunto por qué me he quedado callada.

No sólo es a otras chicas, incluso me lo han dicho a mí de frente, hombres que traspasan esa confianza diciéndote cuánto tienes y lo que te hace falta, son amigos míos que se tomaron la libertad de decírmelo porque les pareció normal o insignificante, pero que me incomodó, me hizo sentir vulnerable y triste.

La respuesta del porqué no dije nada duele y me avergüenza: porque entonces no sería tan cool, porque no sería la amiga o novia comprensiva que dice “porque vean el menú no significa que me vayan a poner el cuerno” o la amiga “open mind” que deja que hablen sobre su cuerpo como si fuera algo normal, aunque me haya lastimado, porque yo NUNCA he mencionado el “tamaño de sus zapatos”.

No se trata de infidelidad o un tema de “nuevos tiempos”, se trata de RESPETO. Y ahora prefiero no ser cool a seguir quedándome callada mientras ven a otras como mercancía, juzgando sus “atributos” como si fuera algo normal y pasajero.

Por eso, una vez más, quisiera entenderlos, hombres, ¿por qué van por la vida mirando a una mujer con una necesidad atosigante e invasiva? ¿Por qué ven su físico y lo clasifican? ¿Por qué piensan en sexo, en tocar, en sentir tanto? ¿POR QUÉ? Quiero entenderlos, porque a mí no me pasa, reitero… yo no me fijo en “la talla de sus zapatos” como ustedes lo hacen.

Y vaya que eso a muchos les causa conflicto, porque si lo hiciéramos con la misma mordacidad y juicio con los que ustedes ven ciertas zonas del cuerpo de una chica, no sé si les gustaría, no sé si les parecería bien si anduvieran por ahí llamándolos de “pie chiquito”. ¿Les gustaría?

No sólo es el hombre en la calle, son los hombres de mi confianza con los que comparto a diario. Ojalá se tomaran un tiempo de pensar sobre cómo ven a las mujeres en la calle, y cuando su mirada se dirija a esa zona que acostumbran ver de forma lasciva, se pregunten por qué.

Y mujeres, aprendan a respetar su cuerpo y a respetarse a sí mismas porque cuando alguien les falte al respeto no lo verán normal, no lo verán como algo cotidiano, insignificante, ni mucho menos utilizarán frases como “soy una exagerada” cuando por dentro se sienten invadidas e incómodas.

Porque soy mamá de una nena a la que trataré de educar enseñándole a poner límites y a saber que se merece que la traten con RESPETO, pero para hacerlo también necesito entender a los hombres y mirarlos con compasión, entender qué sienten cuando ven a una mujer, por qué esa necesidad de invadir su cuerpo y su espacio. Insisto una vez más, quiero entender.

Y si se trata de un tema biológico de una búsqueda constante de reproducción, ojalá se tomaran también un tiempo de usar lo que los animales, en constante búsqueda de reproducción, no usan: LA REFLEXIÓN y no el instinto, porque, queridos hombres y mujeres, si no se habían dado cuenta, ustedes piensan.

¡Gracias por leer!

Melanie Forey
Written by Melanie Forey