Habla bien de ti

Incluso si no hablas, comunicas, no es nuevo decirlo, vamos… todos hemos oído hablar del lenguaje corporal y chunches así, pero… aquí nomás “hablando por hablar”, sí creo que muy pocos lo recuerdan a la hora de pasar por la vida.

Todo lo que haces, dices, experimentas, gesticulas, y hasta cómo te vistes, habla de ti.

Estamos rodeados de tantas maravillas fugaces que rara vez nos detenemos a observar con atención y tiempo lo que nos rodea. Al hacerlo podemos entender cómo funciona cada pequeño mundito, incluidos nosotros mismos.

Observarte no es una tarea común, aunque sí solemos observar mucho a los demás, algunas veces para imitar o buscar una guía, y otras tantas lo hacemos para juzgar o criticar… eso también habla de ti.

Adoro decir que nada hablará mejor de ti que tu trabajo, pero también descubrí que habla de ti el tipo de palabras que usas, la manera con la que te expresas de ti mismo y de los demás, el vehículo que tomas para transportarte, la ropa que sueles comprar, los colores que más amas, la comida que cocinas o no cocinas, el orden de tu hogar, la administración de tus finanzas, lo primero que haces en el día y hasta tu bebida favorita.

Habla bien de ti

Comunicar con honestidad sobre ti es placentero, lo comparto contigo porque me sentí muy en paz cuando lo empecé a hacer, me sentí “libre y valiente”.

Hacerlo desde cero incluye revisar tus hábitos alimenticios, de higiene, de salud física y mental. Hablar bien de ti es cuidarte. Entonces, entendí que puedes comer saludable sin que tengas que ponerle un tono negativo a la palabra “dieta”, sólo debes tener la disposición de aprender sobre la alimentación adecuada PARA TI, no para alguien más.

Dormir bien para que tu cuerpo se recupere y tenga energía para hacer lo que te hace sentir bien. Hacer ejercicio como una “celebración de lo que tu cuerpo puede hacer y no un castigo por todo lo que comiste” (lo leí por ahí y estoy totalmente de acuerdo). Asistir con especialistas cuando no sepas qué hacer, eso incluye tu salud física y también mental.

Todo ello derivará en un “chasis” adecuado para todo lo demás. Tendrás un cuerpo que ames porque lo cuidas, entonces podrás lucir la ropa que tanto te gusta sin el temor al “qué dirán”, usar la ropa que comunica parte de ti, así sea un estilo relajado, formal, casual o muy extravagante. Porque estas “banalidades” también hablan de ti.

Al hacerlo, comunicarás que te sientes satisfecho expresando tu estilo y personalidad en aquellos hábitos que te hacen lucir exactamente como te ves ahora. Entonces, te pregunto… ¿te gusta cómo te ves ahora?

Esa persona que alimentaste, cuidaste y vestiste es la que saldrá a la calle o se quedará en casa a enfrentar su trabajo diario, pero si comenzaste ya a pensar que “trabajo” es un castigo, eso también hablará de ti.

Solemos escuchar opiniones sobre nuestro trabajo como si fueran ley, entonces nos sentimos desdichados por nuestras labores diarias sin darles un valor especial.

Por ejemplo, ¿odias realizar tareas domésticas u ordenar tus espacios? Algunos piensan que es pérdida de tiempo, pero eso pasa porque no lo disfrutan. ¿Odias tu trabajo porque no está en el ranking de los mejores pagados o más exitosos según Forbes o por lo que haces?

Encontrar el placer en cada actividad puede ser complejo o sencillo, dependiendo la disposición que tengas de ver su utilidad en aprendizaje y en tu día. Así algunos pueden ver una tarea doméstica como monótona y rutinaria, pero otros la ven como una oportunidad de meditación y descanso mental, incluso de ejercicio.

Hablar bien de ti es también cuidar tus palabras y hasta tu rostro. ¿Das los “buenos días”? ¿Saludas al llegar? ¿Apresuras a las personas para que no te “estorben” en el camino? ¿Das el primer bocado sin importarte los demás comensales? ¿Hablas sólo de ti y no escuchas a los demás?

¿Le das mucha importancia a tus rencores? ¿Das pero siempre esperas recibir algo a cambio? ¿Culpas a otros de tus reacciones y te victimizas? ¿Hablas sobre tu pasado como si fuera fuente inagotable de sabiduría?

¿Eres de los que haces un trabajo mal hecho para tener más tiempo de “disfrutar” en redes sociales? ¿Te esfuerzas poco esperando recibir mucho? ¿Te aburres rápido en el trabajo porque piensas que ya no hay nada más qué hacer? ¿Te quejas muchísimo?

¿Sueles no darte cuenta de lo mucho que puedes hacer en cinco minutos? ¿O sólo cumples por “cumplir” porque no te sientes suficiente para realizar algo extraordinario? Bueno, pues todo, todo eso también habla de ti.

Habla bien de los demás

Esta tarea fue la más complicada para mí, porque soy la típica amiga que habla mal del novio de otra amiga si esa amiga se queja de él, sin siquiera plantearle la posibilidad de no quejarse para su bienestar. Lo que hago es fomentar esa queja, ¿por qué? Porque solía pensar que así la hacía sentir bien.

Al criticar, juzgar, ser poco empáticos o comprensivos, atraemos a personas que lo son de la misma manera, entonces terminamos rodeados de popó, rodeados de…  desechos de palabras, desechos mentales, desechos emocionales.

Ya sabes, como lo que ya se usó, pero que ahora ya no sirve, y así lo consumimos con singular alegría. Pues eso, también… también habla de ti.

Aprendí y decidí…

De todo esto aprendí que la mejor forma de hablar bien de ti y de los demás es cuidando tus hábitos, tus palabras y tus acciones, realizándolas con plena y absoluta honestidad, diciendo y comunicando lo que realmente sientes, esforzándote y trabajando.

Encontrarle valor a la más mínima actividad que realizas, aprovechando tu tiempo y amando cada minuto como una oportunidad de hacer algo MARAVILLOSO, ya sea leer una página, comer una manzana, ver un video divertido o escribiéndole un mensaje a quien amas o extrañas mucho.

Decidí que quiero comunicar que amo mi vida muchísimo, que amo comer rico y saludable, que me gusta hacer ejercicio aunque al principio no tenga la disposición de hacerlo. Decidí que no voy a ingerir algo que no le guste a mi paladar sólo por quedar bien o demostrar que soy muy “macha”.

Decidí que no me importa si siguen creyendo que debo usar tacones para verme maravillosa, me gustan, pero también amo mis converse y mis botas y ambos los uso con creatividad, mi propia creatividad. Decidí escuchar la música que me gusta sin pena, pero también estar abierta a escuchar otros géneros.

Decidí que no quiero volver a enrolarme en una relación en la que hablemos mal de otras personas, criticando su forma de actuar, de vestir o de vivir, clasificándolas en nueves, dieces o cincos.

Decidí que QUIERO escuchar la historia de los demás para entender por qué se comportan como se comportan. Decidí también parar de tomarme todo personal (todavía no lo logro, soy muy visceral).

Decidí decir lo que realmente siento y no lo que los demás están haciendo mal, eso incluye ampliar mi vocabulario emocional para no sólo decir que estoy triste, enojada o feliz. Entonces, utilizar otras palabras como: avergonzada, decepcionada, temerosa, motivada o perpleja.

Decidí que no voy a dejar de amar el orden y ciertas tareas domésticas porque otros piensen que es pérdida de tiempo. A mí me gusta realizarlas por lo que dejan en mí y lo que me hacen sentir cuando las termino, por muy ñoño que parezca.

Decidí escuchar, observar y seguir aprendiendo de otros para comunicar asertivamente y con valor sobre mí, porque quiero con mis palabras y actos… HABLAR BIEN DE MÍ . Me gusta lo que veo en el espejo, pero puede mejorarse sin cirugías mentales, ni estéticas, pero sí con tratamientos de “poquito a poco”.

Habla bien de ti… el primer paso y necesario: Observa.

Melanie Forey
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