Estoy fuera del plan

Mi vida no es exactamente como la había planeado, porque nunca planeé nada de mi vida. Todo estaba escrito, incluso por alguien distinto a mí.

Se trataba de ir a la escuela, regresar a casa, volver a la escuela, pasar de año y así hasta “terminar”. No tenía idea de planes futuros, sueños más grandes o fuera de la rutina.

No lo hacía por cumplir, realmente AMABA ir a la escuela, era lo más predecible y seguro que conocía.

Mi pequeño mundo predecible

Sabía que si estudiaba, tendría una buena calificación, sin importar si era sociable, extrovertida, si le hacía bonita cara al profesor o si le llevaba una “manzana”.

No tenía que ser alguien que no fuera yo para obtener lo que “quería”. Además, siempre y cuando llevara una rutina, todo saldría bien año con año, eso compensaba la incertidumbre y poca constancia que vivía en casa.

La escuela era un refugio predecible y seguro, pero sólo funcionó ahí, fuera… es más complicado.

No hubo salidas con tíos, abuelos, no hubo salidas de vacaciones, no hubo castigos por haberme portado mal, no hubo clases extra curriculares o al menos… no que hicieran la diferencia.

Mi universo era muy chiquito, porque sólo sabía reaccionar sobre pocas cosas. Experimenté mucho tiempo después el lidiar con personas que me incomodaban, con un mundo fuera de la escuela, con un modelo familiar “normal”.

Si alguien me molestaba, simplemente me alejaba o le dejaba de hablar. Si me caía mal un profesor o era muy malo, sólo tenía que esperar el siguiente curso y ya está. Ahora, no puedo hacerlo, ¿verdad?

Así que cuando terminé la universidad, estaba completamente perdida, el mundo era mucho más grande de lo que imaginé y tendría que descubrirlo sola, sin guía y por el contrario con muchas recriminaciones por cómo era y por lo que no fui.

El mundo real después de los 20

Tenían planes para mí que no me comunicaron y quedaron muy frustrados cuando no se cumplieron. El mundo exterior tampoco le importaba ser comprensivo conmigo, no tenía tiempo para un diminuto grano de arena.

En el mundo real pocas cosas salen conforme a lo planeado, no basta con estudiar o hacer bien tu trabajo para pasar la materia o para dar el siguiente paso.

Tampoco puedes estar en tu habitación leyendo sólo historietas. Si decides formar una familia, debes cumplir con obligaciones y hacer sacrificios. Qué ironía, yo siempre cumpliendo obligaciones y no sabiendo cómo hacerlo en este ámbito.

Creo que todavía traigo un poco de resaca de lo desubicada que estaba (o estoy). Pero bueno, este post no se trata de escribir si soy víctima (con tono sarcástico), no es eso, es simplemente mi modo más honesto de decir que no tengo idea de cómo vivir un plan de vida más complejo.

Soy inexperta 

Hay demasiados ámbitos en los que me falta experiencia: trabajo, amigos, familia política. Todos ellos implican sonreír cuando quizá no quieres, ceder y sacrificar lo que eres para llegar un poquito más lejos, pero sin dejar de ser tú.

Aunque si bien he cumplido con planes de vida generales, ya saben… terminar la escuela, trabajar, empezar tu propio hogar, casarme, tener una bebé y etc., etc., la parte intermedia está medio borrosa.

Estoy tan perdida que no sé si estoy buscando la salida o la entrada. Mi vida en la escuela y al menos hasta que terminé la universidad era muy sencilla, pero ahora ya no hay que buscar sólo un promedio, ni nueves, ni dieces.

No es que tenga que buscar el siguiente grado, se trata de buscar lo que te apasiona y hacerlo por tu cuenta, insisto, sin guía de examen o un temario.

La escuela me enseñó disciplina, rutinas, constancia, dedicación, esfuerzo, pero me quedé atrapada en la caja. Así que, bueh, sigo aquí medio perdida y… trabajando.

Se trata de dejar de esperar el siguiente paso, se trata de dejar de buscar una calificación y un estrellita en la frente, se trata mucho más allá de seguir un plan porque a los nerds también nos costará, pero fuera de la escuela.

**

Si alguna vez mi hija lee este post:

No, nena, no quiero ni nueves, ni dieces, no te mando a la escuela para eso, se trata de elegir tus batallas, porque hay materias que disfrutarás y a esas hay que ponerles todo el empeño

Lo que no te gusta, hay que pasarlo, no hay de otra, pero una vez pasado, pasará… La escuela no te enseña sólo matemáticas, te enseña a razonar y a resolver los problemas, así que las matemáticas sí te sirven y sí las utilizarás aunque seas filósofa.

Se trata de hacer que tu cerebro empiece a trabajar, no es que uses una ecuación en tu día a día (aunque podrías), se trata de que tus neuronas conecten unas con otras. No, no está mal salir con tus amigos y equivocarte.

Aprende a ser cortés con quien te cae mal, no se trata de ser hipócrita, sino de ser educada. No tienes que ser amiga de quien te cae mal, pero si tienes que verlo o verla todos los días, sólo sonríe y sigue tu camino.

Es importante ser ordenada y disciplinada, pero también experimentar las consecuencias de no serlo. Si no limpias o no cumples con lo que tienes que hacer, habrá consecuencias, esas son las que tienes que recordar y atesorar, te llevarán a mejores lugares.

Sigue un ejemplo, pero que sea sólo una guía, salirse de los límites de esa guía es lo que te enseñará a descubrir lo que quieres y lo que no.

Y sobre todo, sigue siendo fiel a lo que eres y no te detengas a dar explicaciones, te criticarán igual y quizá no te comprendan, eso no lo necesitas. Necesitas aprender a observar al mundo con todos sus defectos, incluso con los tuyos.

No hay un plan.

**

En fin, yo aquí sigo simplemente un poco perdida. ¿Y ustedes?

Melanie Forey
Written by Melanie Forey