Enero, el consentidor

Hace algunos años, menos de diez, más de cinco, no recuerdo, comencé a llenar un calendario con lo que hacía día a día, una especie de diario resumido. Iba todo bien, me comprometía a escribir qué me había pasado justo ese día, pero en los últimos dos años todo cambió.

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Cambió porque solía revisar al reverso lo que había escrito hacía unas semanas o meses atrás, lo recordaba, con algunas palabras recordaba qué había hecho y casi todos los detalles, pero en estos años al volver a leer dejé de recordar datos, momentos, sólo leía palabras sin emoción y al azar tipo: Día productivo, me la pasé bien, sin mucho qué contar.

Entonces me di cuenta que dejé de hacerlo con ilusión y tomé la tarea en “piloto automático”, perdiendo el propósito con el que lo había hecho: recordar. Y es que amo tanto los recuerdos que hasta creé una fábrica de ellos.

Decidí que cambiaría la dinámica para regresar al objetivo, hoy estoy escribiendo sobre “enero 2019”, a modo de dejar un poco de mí por aquí, de contarte lo que he aprendido y de contarme a mí sobre historias que me hicieron feliz, lugares a los que debo regresar y momentos que no debería olvidar, que no quiero olvidar.

Enero, qué consentidor fuiste. Me regalaste el primer día del año con mi familia, con Valita, esposito y Coco en el parque, comiendo quesadillas, un helado y durmiendo mucho. Un plan delicioso después de días caóticos e infecciosos. ¡Gracias!

Como si eso no hubiera sido suficiente, me regalaste un Día de Reyes realmente mágico, verme a mí reflejada en mi nena, recordando la emoción que yo sentía cada seis de enero debajo del árbol de Navidad.

Jamás olvidaré el “Llegaron los Reyes” de Valita. (Recuérdalo muy bien, Melanie, 6 de enero de 2019)

Su papá hizo un buen trabajo contándole sobre los Reyes, fueron juntos a ver juguetes, fuimos juntos a tomarnos la foto y estuvimos todos cuando le contamos a Valita sobre portarse bien y los beneficios de hacerlo.

– No van a venir los Reyes, mami.
– ¿Por qué, mi amor? ¿Te portaste mal?
– Sí, lloré.
– ¿Valita, ya fuiste a ver si llegaron los Reyes?
– No vinieron.
– ¿Estás segura? Ve al árbolito a ver si llegaron.
– No llegaron.
– ¿Te portaste mal?
– Sí, lloré.

Hoy tiene dos años y aprendió de consecuencias, pero también aprendió que conocerlas y hacerse responsable puede cambiar su situación. Llegaron los Reyes y prometió portarse bien.

Sabemos que el “portarse bien” es demasiado complejo, por eso queremos enseñarle a preocuparse por sí misma y por los demás: “La bondad genera bondad.” Valita se emocionó mucho cuando abrió la puerta y vio el árbolito lleno de juguetes.

“Mis juguetes” dijo, con un nudito en la garganta que provocó un “vuelta de escota” en nosotros. Fue el inicio de enero más bonito de los últimos años. Y es que hacía varios que llegaba con peleas, rompimientos ficticios y uno que otro dolorcito.

Así pasaron las primeras semanas: calmado y en rutina, pero cuando creía que todo iba a estar tranquilo, Valita volvió a recaer en la alergia que la mantenía incómoda meses atrás desde que inició la escuelita. Fiebre, tos, y uno que otro moquito no nos dejaron dormir de nuevo.

Estuvimos preocupados, pero ella es fuerte y valiente, se recuperaba rápido, aunque volviera recaer. Sigue con tratamiento y nos preocupa, no solemos ser tan fuertes como ella, nos gana nuestra personalidad impaciente. Pero confiamos en ella, nos falta hacerlo en nosotros.

En fin… a pesar de ello, fue un enero calmadito, me tomé algunos días para organizar mi cabecita y también mis espacios. Marie Kondo llegó a ser tendencia en el momento perfecto para mí, porque no sólo le di las gracias y despedí a algunos objetos, también lo hice a pensamientos que ya no me hacían feliz.

Ah, y llegó un regalo súper especial de jochito, mi mejor amiga, me encanta que sus proyectos crezcan. Fuimos a tomar café varias veces en este mes, aunque ella viva en GDL y yo en la CDMX, está lejos, pero está cerca.

Me empecé a emocionar mucho más por los acabados de nuestra casita y ya casi tengo todo visualizado en orden y colores. Seguimos trabajando mucho y eso me emociona mucho más. Sé que habrá que trabajar con pocos espacios para descansar, pero la ilusión es bastante adictiva y hacerla realidad un tanto más.

En otros temas… El contexto de mi país fue interesante, en las redes sociales se hablaba mucho de dos cosas: ROMA de Cuarón y el desabasto de gasolina. Nos volvimos expertos críticos de cine y también algo de economistas y políticos. Fue interesante y divertido. Gracias a los memes por existir.

Así se fue enero, con sus partes mágicas y emotivas, con alergia, cine, política y una que otra plática intensa entre familia. ¡Adiós y gracias enero!

P.D. Benditas sean las rebajas de enero, mi yo consumista les agradece bastante. Mi armario no tanto, mi bolsillo mucho menos. Shhhh, no le digan a esposito, pero esos tenis nuevos costaron menos de la mitad de su precio original.

Melanie Forey
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