Encontrarte, amarte y sentirte en paz requiere trabajo

Estos días me he sentido muy en paz, plena con lo que he logrado, sobre todo porque me he hecho responsable de mis decisiones, así que quise compartirte cómo he trabajado en ello.

Es mi fórmula para sentir paz, para amarme y una forma para encontrarme cuando estoy perdida. Porque sí, me he perdido varias veces, pero sé que con trabajo y con amor, todo mejora.

Trabaja con lo que tienes, no con lo que tienen los demás, eso incluye tu pasado, tu apariencia, tus virtudes y hasta tus defectos.

En mi caso, no puedo dejar de ser madre, y con ello he aprendido a enfrentarme a lo que soy con lo que tengo y apreciar lo que perdí y gané.

Haz depuraciones materiales y emocionales, incluso de personas que puedan parecer buenas, pero que sólo te llevan a pensamientos y acciones negativas, aun si son tus propios padres, tus amigos, algún familiar o tu pareja.

No te aferres a las personas o a las posesiones, debes comprender que algunas de ellas serán sólo un puente, transiciones, no se quedarán en tu vida, pero debes agradecer el haberlas tenido.

Acepta a otros por lo que son, no por lo que te gustaría que fueran. Ni ellos tendrán a la persona que quieren de ti, ni tú tendrás a las personas que quieres.

Acéptalo y cada vez que escuches algo que no te guste de esas personas, piensa que lo que habla es su pasado, sus miedos, su dolor, no es tuyo.

Respeta a todos, empezando por ti, respeta tu cuerpo, tus convicciones, pero sobre todo tus palabras. No hables mal de nadie, no hagas bromas pesadas.

Que todas tus palabras tengan un pensamiento positivo, un mensaje de amor, agradecimiento y paz.

Deja de quejarte continuamente, pero tómate un tiempo para desahogarte y gritar todo lo que no te gusta: tus frustraciones, tristezas y miedos.

SÍ, GRITA, ENÓJATE, ENFURÉCETE, DERRAMA LÁGRIMAS, siente cada emoción humana como un tesoro, porque todas las  emociones también son un placer, pero cuidado con sentirlo demasiado, el placer en las lágrimas es satisfactorio pero puede ser peligroso si te estancas, podrías ahogarte.

Llora muuuucho, es una forma de hacer limpieza interna, las lágrimas como el agua limpian. Si no limpias, la basura se acumula y termina por apestar y hacerte apestar.

Y aunque podría contradecir el punto anterior, lo realmente valioso es darle el poder purificador a las lágrimas, no un pretexto más para volverte una víctima.

No hagas lo que no te haga feliz, pero acepta que habrá veces que tendrás que hacer algo que no te guste al principio para alcanzar lo que deseas, como levantarte temprano, como hacer ejercicio, como dejar atrás la pena y la vergüenza, como dejar de auto compadecerte.

Sé responsable, eso incluye dejar de culpar a las circunstancias, al pasado, a tus padres, al tiempo y a ti mismo de todo lo que te pasa en el presente.

Hacerte responsable es asumir las consecuencias de tus decisiones, tratar de reparar el daño y ofrecer disculpas cuando sea necesario. Además, al ser compasivo con la historia de los demás, rompes la cadena de dolor.

Cuidado cuando te arrepientas, es un sentimiento muy normal y hacerlo es parte de ser humano, pero cuando mires atrás pensando en lo que pudiste haber hecho, pensando en finales alternativos, recuerda muy bien esto: TODAS tus decisiones han sido correctas.

Te llevarán a lados distintos, pero cada una de ellas tendrá sus conflictos, frustraciones y lágrimas, y también tendrán sus épocas para florecer, así que sí, sea cual sea la decisión que tomes, SIEMPRE SERÁ LA CORRECTA, porque te hará evolucionar una vez que hayas aprendido la lección.

Sigue rutinas, es una forma de encontrar disciplina en tu vida. Aprende a amar esa disciplina, NO ES UN CASTIGO, es realmente un privilegio que se gana con voluntad, así que deja de verlo como algo nefasto en tu vida.

La disciplina es una bendición, no son golpes, no son castigos, no son ataques, no es desagradable, sólo le pusiste esos calificativos para tener un pretexto para no hacer lo que te hace feliz, porque al hacerlo dejarías de ser una víctima y eso requiere mucho más trabajo, es más fácil tirarse que levantarse, incluso si lo haces físicamente y no retóricamente.

Perdona, pero también entiende que perdonar no es olvidar o que no existan consecuencias.  Si alguien te dañó mucho, no permitas que lo vuelva a hacer, alejarte por convicción y por amor no es una injusticia.

Perdonar significa dejar de esperar a que te paguen lo dañado, dejar de buscar venganza, dejar de culpar a otros por lo que eres en este momento de tu vida, es hacerte responsable de tus emociones y ser compasivo con el pasado de los demás.

No ha sido fácil PARA NADIE, ni lo será en un futuro, cada uno carga su propio costalito de miedos, tristezas y frustraciones. Por eso, tampoco olvides pedir perdón, el orgullo y la soberbia son tus peores enemigos.

Permítete admirar en lugar de envidiar, aunque esta última acción sea muy recurrente en ti y no puedas evitarla. Piensa en cómo esa persona logró obtener lo que tiene, no menospreciando su labor, sino respetando cada sacrificio que hizo para lograrlo.

Quizá veas que tiene padres ricos, pero no veas que sufrió abandono. Quizá veas que es muy lindo y suertudo, pero no veas que se levanta muy temprano para hacer ejercicio y que se esfuerza mucho por llevar una rutina de alimentación saludable. Ve sacrificios, no pretextos.

Ordena cuando no sepas qué hacer y no me refiero a tu vida, me refiero literalmente a ordenar algún espacio: tu recámara, tu ropa, la cocina, el baño, aquel lugar que te provoque mayor estrés y que evites por alguna razón.

Al hacerlo, descubrirás objetos que no necesitabas, objetos que no sabías que tenías y objetos con un valor sentimental que te harán recordar momentos felices.

Entonces, harás una depuración y al hacerlo experimentarás satisfacción por el trabajo realizado y una felicidad que no habías descubierto. Poco a poco trasladarás esa filosofía a tu vida, a tus emociones y a tus relaciones personales.

Vístete como quieres, no como crees que “te ves menos peor”, al hacerlo te gustará lo que ves en el espejo, irás cambiando de estilo poco a poco. Te esmerarás por verte más guapo o guapa todos los días y eso te llenará de seguridad y confianza a la hora de caminar por la calle.

Es más, puedes atraer miradas y elevar tu ego tantito, bien merecido que lo tienes.

Toma un día de excesos, porque sí, suelen ser malos, pero también vivir sin ellos no te hace experimentar, así que come de más un día a la semana, toma de más, o haz algo de más, entonces experimentarás las consecuencias y tendrás que lidiar con ellas, si bien para mal, si bien para bien, experimentar es vivir.

No catalogues los días de la semana. No permitas que el lunes te haga infeliz o esperes al viernes para sentirte libre. Cada día de la semana tiene su encanto, trata de descubrirlo disfrutando su abundancia y deficiencia.

¿Cómo? Prepárate un café, un té o tu bebida favorita y piensa qué podrías hacer HOY para estar más contento en el día, o más satisfecho o menos culpable o menos triste o lo que se te dé la gana.

Cuidado con las redes sociales, son divertidas, pero también pueden ayudar a tu mente a crear falsas ideas sobre el mundo.

Detrás de cada foto feliz, hay una historia, como te he tratado de decir en todo este escrito: con sacrificios, tristezas, conflictos, amores, decepciones, hay historia, involúcrate con las historias reales y no con las que tú imaginas para fomentar tu victimismo y auto compasión.

Al abrir los ojos cada mañana, agradece,de verdad hazlo diciendo: “Gracias por todo lo que tengo, lo respeto, valoro y aprecio por lo que me ayuda a ser.”

Agradece todo lo que te pasa, bueno o malo, agradece, agradece. Di gracias en tu mente, con palabras, con acciones, con sonrisas, agradece incluso a tus objetos materiales, agradece a tu casa por darte refugio, agradece a tus cosas por hacerte sentir especial, agradece al que te sonríe y agradece al que te mienta la madre.

Ama estar a solas, porque es la mejor forma de saber cómo consentirte. Disfruta tu soledad, la compañía es grata, pero quien no descubre el placer del silencio y de su sola presencia, está condenado a sufrir la decepción de un falso bullicio.

Pero, también sé amigo o amiga del caos, obsérvalo de lejos y de cerca y cuando no sepas qué hacer, ya sabes… como en un tobogán, sólo levanta los brazos y deja que la gravedad te lleve. Si te estampas, qué más da, existe el paracetamol.

Trabaja, es cierto que trabajando encuentras motivación e inspiración, además de una enorme satisfacción por lo que terminas. Trabajar es un placer, así que aprende a quitarle calificativos negativos a lo que realmente te hace ser feliz como la disciplina y el trabajo.

Escucha a las personas, pero no permitas que sus palabras sean órdenes, no tienes que cumplir sus expectativas o seguir su estilo de vida. Al escucharlas con atención, observarlas, entenderás un poco de su historia y harás lo que hace tu aparato digestivo: extraer lo nutritivo y desechar lo que no sirve, así que no te preocupes por la “mierda”, es parte del proceso.

Busca ayuda, la encontrarás escuchando a las personas, pero también yendo a terapia, buscando conferencias en YouTube, escuchando pláticas de personas cercanas y lejanas, leyendo libros, contando historias y hasta escribiendo la tuya propia.

No te cierres de escuchar otras religiones, otras filosofías de vida, otros estilos y culturas, encontrarás sabiduría en cada una de ellas, incluso en las que parezcan más absurdas.

– Y si todo esto te parece demasiado, sólo canta “Hakuna matata”, vete por un helado y pon tu película favorita.

Que te encuentres, porque todos hemos estado perdidos alguna vez. Y si te encuentras, no te preocupes de volverte a perder, repite los pasos y siente el placer de encontrarte de nuevo.

¡Gracias por leer!

Melanie Forey
Written by Melanie Forey