El dolor se hereda

Escribí para los que tampoco entiendan por qué tantas lágrimas sin razón.

“El dolor se hereda”

Estoy convencida de que el dolor se hereda, como el color de los ojos, la forma de los labios, las cejas… se transmite en los genes, como la miopía, el cáncer o la depresión.

Me refiero al dolor emocional, más que al físico, ese que se manifiesta en tristeza y lágrimas que parecieran no tener razón, pero que están ahí mostrándote tu origen y lo que te hace falta por aprender.

Llevo días intentando averiguar el porqué, comparándome con el resto y sintiendo una enorme furia y decepción. Pero, llegan momentos en los que entiendo: hay herencias que no puedes rechazar.

El dolor se hereda y aceptarlo es difícil porque porque piensas en injusticia, sin darte cuenta que poco a poco contribuyes a esa herencia que en un futuro también cederás. Las heridas del pasado que no son tuyas deberían desvanecerse sutilmente, pero no lo hacen.

No sabes dónde comenzó todo, sólo tienes una ligera idea de tu pasado y de lo poco que te han contado, y no puedes evitar llorar queriendo con ansia poner un alto a tiempos que no fueron tuyos.

Es ese dolor que no estuvo en tus manos, que simplemente te llegó y no supiste qué hacer con él porque nadie te preparó, porque para esas cosas nunca hay una preparación. Así que soltarlo no es una opción, pero sí aprender de él.

Aprender no se da de la noche a la mañana, a veces, el aprendizaje no se puede describir, a lo mejor ni siquiera lo notas, a veces, sólo tienes que vivir lo que debes vivir para entender que la herencia que tú dejarás es lo importante.

El dolor no se compara, porque al hacerlo es renegar de tu origen y es no ponerle fin ese infinito de dolor que, si bien no termina, sí se debilita. Habrá lágrimas diferentes a las tuyas, quizá en tormentas o en simples gotas, pero no son tuyas.

El dolor es parte de ti, no eres tú, el dolor es la herencia no para derramar lágrimas en vano, es para limpiarte por dentro, es para purificar una descendencia que vivirá con dolor, pero sabrá cuál es su fin.

Porque simplemente, el dolor se hereda.

Melanie Forey
Written by Melanie Forey