Cuando nos sobra la culpa

A muchos les sobra la culpa y buscan repartirla, a otros les encanta la culpa y la retienen cuanto pueden, otros aprenden de ella comprendiendo que cada error es una oportunidad para ser libres.

La culpa es incómoda y la sentimos cuando rompemos las reglas (o suponemos), a veces es tan intensa que nos auto castigamos para compensar la falta.

Pero también existen aquellos que la sienten y juegan con ella involucrando a terceros para regalarles lo que “les sobra”. ¿Cómo? Fácil: Culpando a los otros de lo que les sucede.

Qué es la culpa

La culpa habita en nuestra mente, es como una vocecita interior que nos dice que tenemos que hacernos responsables por provocar un daño.

Esa responsabilidad significa afrontar las consecuencias y también implica realizar acciones para reparar lo que está dañado.

Aceptar la responsabilidad sobre lo hecho, dicho o incluso sobre lo no hecho, es una tarea poco común, entonces dejamos que la culpa se quede ahí como un inquilino molesto que no se baña, ni se lava los dientes, incómoda es.

Responsabilizarnos de nuestros actos

“A nadie le gusta ser su propio verdugo”, así que cuando sentimos que la responsabilidad recae sobre nuestros hombros, sobre aquello que hicimos o dejamos de hacer, queremos liberarnos de ella.

Nota: Estoy hablando desde mi perspectiva, no soy experta ni mucho menos, esto es sólo lo que he observado.

Lo cierto es que no sabemos cómo hacernos responsables, no sabemos qué decir, cómo actuar. Entonces, o guardamos la culpa o la lanzamos al aire a ver quién la cacha y ya no nos la devuelve.

Tipos de culpa, ¿la guardamos o la regalamos?

La culpa que es únicamente nuestra

El daño es a nosotros mismos y tiene que ver con nuestras expectativas, promesas y anhelos, sobre todo cuando no se cumplen porque no hicimos NADA.

Sentimos culpa, sabemos que somos responsables de que no logramos lo que queríamos, entonces tenemos dos opciones:

  1. Nos guardamos la culpa y constantemente nos reprochamos lo que creemos que somos, lo que no hicimos, nos llamamos tontos, faltos de carácter o nos victimizamos con… “es que soy tan mediocre, tan feo, tan poco talentoso, tan, tan, tan…”
  2. O… Regalamos la culpa, así decimos que no logramos lo que nos propusimos por la falta de tiempo, por los traumas de pequeños, por la falta de apoyo de nuestros padres, porque la otra persona no nos dejó crecer y prosperar, por el tráfico o porque a “Chuchita la bolsearon”.

¿Tú qué haces?

La culpa cuando dañamos a otra persona

Puedes haber cometido conscientemente un acto para dañar a la otra persona y te arrepientes, o haber hecho algo “sin querer”, pero igual haber dañado.

Puedes incluso haberlo hecho a propósito y no aceptarlo, porque no puedes aceptar que fuiste injusto o cruel, así que le echas la culpa a la otra persona de tus reacciones, o simplemente tuviste un mal día y alguien pagó por tus emociones.

En fin, los casos son tantos, pero cuando llega el arrepentimiento, es ahí cuando surge la culpa.

Y en estos casos, ¿qué hacemos?

Al igual que la otra culpa, la guardamos o la regalamos. Cuando la regalamos procuramos que no quede nada en nosotros, así que terminamos dañando más, ya saben “sin querer” (muy entrecomillado).

“Justificamos nuestra propia ruina” (Daniel Habif)

Le queremos dar a la otra persona la responsabilidad de actuar, de asumir consecuencias y de perdonar. Así que les terminamos diciendo: Por tu culpa yo soy así, por tu culpa no me siento feliz, por tu culpa reacciono tan mal, por tu culpa te maltraté, tú tienes la culpa de que te haya dicho lo que te dije.

Y bueno, esto es lo más directo, pero también hay frases como:

“Yo no te lo pedí”, “Es que vas a reaccionar mal”, “Es que tú querías que yo hiciera esto”, “Es que tú no sabes amar”, “Es que tú no eres cariñoso”, “Es que no nació de ti”, “Es que nunca me lo pediste”, “Es que no me dijiste qué querías”, “Es que (inserte cualquier pretexto)”.

Lo que realmente pasa es que sentimos culpa sobre nuestras decisiones y en lugar de hacernos responsables, no sabemos qué hacer y lo que queremos es deshacernos de ella culpando al otro.

Ventajas y desventajas de la culpa

Sentir arrepentimiento por algo que hicimos “mal” es una buena señal para tratar de repararlo. Aunque, bueno, nada que se haya roto vuelve a quedar igual, pero sí tendrá cicatrices que pueden ser llevadas con orgullo y no con vergüenza, ahí está la diferencia.

La culpa también nos ayuda a generar lazos más sólidos, a aprender de nuestros errores, a evitar cometerlos nuevamente, nos impulsa a actuar con amor y bondad. Gracias a ella también podemos ser mejores de lo que fuimos ayer.

La desventaja es que si no asumimos la responsabilidad que sentimos, si nos victimizamos, si responsabilizamos a alguien más sobre lo que estamos haciendo o lo que estamos sintiendo, entonces no habremos aprendido NADA, nos quedaremos estancados en una situación incómoda “forever”.

Algunos se transforman en seres humanos que se consumen por la frustración, la ira, la amargura, el odio, el desdén, la apatía, la indiferencia y el olvido.

Cómo dejar de sentir culpa

¡Responsabilízate de lo que haces, asume las consecuencias, pide perdón y perdónate! Si los demás te quieren regalar su culpa, no la tomes, no te la adjudiques, no la compartas, no la regales, la culpa es sólo tuya y desaparece en ti responsabilizándote.

Ser libre

Esto significa elegir tus batallas, comprometerte a actuar con base en esa elección, pero hacerlo por libre voluntad, sin que alguien más te presione para hacerlo.

Una cosa es escuchar consejos y otra creer que son órdenes, tus elecciones son sólo tuyas, incluso si las haces supuestamente obligado ya sea por miedo a la reacción de la otra persona o al qué dirán. Tú SIEMPRE tienes la opción y la decisión sobre tu vida y presente.

Ser responsable

Toma esas decisiones aceptando las consecuencias, buenas, pero sobre todo las consecuencias malas de tus propios actos.

Si dentro de esas consecuencias puedes hacer algo para reparar un poco el daño, hazlo. Perdónate a ti mismo y continúa tu camino.

“El mayor día de tu vida y la mía es cuando tomamos responsabilidad total de nuestras actitudes. Ese es el día en que realmente crecemos”.

-John C. Marwell-

Es parte también de nuestra responsabilidad el tratar de comprendernos, de sentir compasión por lo que nos ha pasado, abrazarnos y no desvalorizarnos, ni autocastigarnos o descalificarnos.

Sé sincero contigo mismo

El que hayas dañado a alguien, queriéndolo o sin querer, tiene una razón, una causa. Tú sabes la verdad pero muchas veces la quieres evitar por la vergüenza y la culpa.

Siente la culpa, pero no la evadas, si lo haces regresará o se quedará ahí, incomodándote, y cuando no puedas hacer nada más querrás deshacerte de ella regalándola con “singular alegría.”

No culpes a alguien más

Quizá tu pasado y tu origen haya marcado tu actuar de hoy en día, pero ya se fue, dejó un caos, quizá, pero también es sumamente satisfactorio el limpiar ese caos, porque trabajando en ello descubres tesoros y una paz infinita.

“Por tu culpa”, es una frase que deberíamos comenzar a borrar poco a poco, incluso cuando te la dices a ti mismo con furia y enojo, quedándote INMÓVIL.

De todo lo que te está pasando, el único responsable de ello eres tú mismo. DUELE MUCHO enterarse.

Yo me resistí cuanto pude a aceptarlo y creo que sigo sin aceptarlo cuando se me presenta una situación no prevista, porque no nos gusta asumir consecuencias, pero existen para mostrarnos que el mundo no es estático y que si hoy estamos mal, mañana estaremos mejor.

DUELE, no es fácil aceptarlo, pero es necesario.

Reflexiona

Si nos sentimos tristes, cansados, frustrados, malhumorados, piensa en el porqué para encontrar la cura.

Yo quiero recordar esto siempre:

“Las personas no te hacen cosas, hacen cosas y tú decides si te afectan o no.”

¿A qué le pones atención a tu vida?

Porque si responsabilizas a alguien más de lo que estás sintiendo o de lo “que te está pasando”, no vas a estar tranquil@ NUNCA, porque eso implicaría que la otra persona hiciera lo que tú quisieras en el momento que tú lo decidas y ni así te sentirías bien. Culpar a otros es ser esclavo de tus emociones, ¿quién controla a quién?

La acción de la culpa

Daño – Arrepentimiento – Consecuencias – Responsabilidad – Culpa – ¿Qué haces con ella? La culpa mientras te haga tomar acción para mejorar, para reparar lo que no funciona dentro de ti y para perdonar, está cumpliendo una función sanadora.

Si la culpa la usas como un pretexto para castigar a los demás o castigarte a ti mismo, estarás dando vueltas en un mismo sitio con la misma cara de amargura y en un loop de tristeza y furia infinito. ¿Así quieres vivir? Si sí, buena suerte.

Da un paso a la derecha, o a la izquierda y sal de ese círculo.

“No estás contento porque no estás alineado con lo que eres, no por lo que hace alguien más.” – Maryam Hasnaa

 

La culpa que no superas es debido a que no aceptas las consecuencias de tus actos. Responsabilizarte, asumirlas o reparar el daño son pasos para ser más libre. ¿Quieres?

¡Gracias por leer!

Melanie Forey
Written by Melanie Forey