Carta a los futuros padres

No será fácil, pero recuerda muy bien esto: no significa que sea imposible o infeliz. Lo escribo desde el principio con la intención de compartirte una parte de la realidad de la que muy pocos suelen hablar, por el miedo a parecer débil o sin amor hacia su hijo. 

No muchos comprenden que aceptar lo difícil que es el ser padre o madre, no te hace débil, por el contrario se necesita mucha fortaleza para decir cuán vulnerable puedes ser. Dejar de romantizar la etapa decepciona, pero enfrentarte a ella, te hace valiente.

Tampoco comprenden que si dices que tienes miedo, que estás cansado o que no te gustan los cambios, NO significa que no ames a tu pequeñito o pequeñita.

Los procesos más dolorosos, difíciles y que te llevan al límite, serán los mejores momentos de tu vida, significa que estás por evolucionar, así que la manera más valiente de llevarlos es sólo aceptándolos tal como son: dolorosos, frustrantes y desconcertantes.

Porque es cierto, al ser padre comprendes que las etapas no duran mucho, y que vendrán otras con diferentes dificultades y riesgos. No sólo eso, que la mayoría de esas etapas no podrás controlarlas a tu modo y tendrás que improvisar en el camino.

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Comienzan los cambios, la revolución, pero sobre todo el nacimiento de un nuevo ser y no me refiero a tu bebé, me refiero a A TI como persona. Después de esto serás otra, serás otro, con nuevas perspectivas y prioridades.

Habrá un ser que dependa absoluta y completamente de ti, no sólo para asistirlo en actividades que por obvias razones no pueda realizar solo, sino que su futuro emocional dependerá en gran medida de la forma en la que tú tomes los retos, no con respecto a tu bebé, sino a tus retos como persona. Así que esfuérzate para que el miedo no te limite nunca.

No se trata de hacer lo que dicen los demás, no se trata de comparar bebés o formas de ser padres. No se trata de si decides la lactancia materna o no, quitarle el pañal antes de los dos años, darle chupón o no, “encerrarlo en una burbuja” o llevarlo a la escuela desde muy pequeño. Así como somos únicos en el mundo, así será nuestro modo de educar.

¡Cada quien!, cada quien su rutina, cada quien su ritmo, cada quien lo que desea de su vida, porque no hay cosa más bonita que ser diferentes. Si todos hiciéramos lo mismo, haríamos de nuestros hijos tornillos. Sé tú, observa y aprende, pero no sigas o te compares a ciegas.

Las diferentes experiencias son las que forman nuestro carácter. Eso te hace entonces amar tu pasado, entenderlo y honrarlo. Piensa en ello cuando eduques a tu hijo. Piensa en lo que sufriste y cuánto te hizo madurar, entonces entenderás.

Sé que a partir de ahora comenzará la lluvia de consejos “bienintencionados” que te dirán qué hacer y cómo sentirte. Yo no seré la excepción, así que aquí van:

Lo mejor que puedes hacer es trabajar en ti mismo, todo lo que habías postergado, todo lo que te molestaba de ti, todo lo que tenías planeado y no hacías por “falta de tiempo”… es momento de hacerlo. Ese es el mejor legado que le puedes dar a tu hijo: ser una mejor persona.

En esta etapa no te detengas, grita, llora y expresa todo lo que necesites con personas que sólo escuchen. A veces, es mejor ser selectivo en quién se lo dices y por qué, ya bastante difícil será como para estar sufriendo los comentarios de los demás que te dirán qué debes sentir y cómo comportarte.

Nadie te debería de decir lo que debes sentir, pero lo hacen, así que recuerda que sólo tú determinas cómo sentirte, y amar tanto tus emociones negativas como las positivas, te hará invencible. ¡No te resistas! GRITA, LLORA, ENFURÉCETE, DEPRÍMETE, LEVÁNTATE, SONRÍE, VUELVE A LLORAR, VIVE ESTA REVOLUCIÓN DE EMOCIONES.

Si te tienes que alejar de las personas, aléjate, si tienes que ser agresivo y llorar, hazlo. Haz todo lo que necesites para aprender, no importa si esas emociones sean mal vistas por el resto, si tú sabes que lo necesitas para madurar, hazlo. Sólo tú sabrás qué te está pasando y al sentirlo, poco a poco encontrarás el camino para volver a sonreír.

Si necesitas estar solo, busca esa soledad, la han satanizado tanto pensando que tienes que estar rodeado de gente para sentirte acompañado, pero a veces no hay mejor compañía que la tuya. A veces no necesitas estar rodeado de gente, y eso no significa que estás solo. Jamás estarás sola o solo, recuérdalo.

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Y si eres más fuerte de lo que yo fui, entonces entenderás que “los consejos no son órdenes”, si eres valiente escucharás sin hacer lo que vaya en contra de tu intuición. Sólo escucha, asiente y sigue tu vida sin dar explicaciones, no te desgastes en ellas, ahorra energía y utilízala para hacer cosas que te hagan feliz como comer una hamburguesa, un helado o dar un paseo por el parque.

Tendrás dudas, lo sé, pero obsérvate a ti y a tu bebé, a nadie más, así entenderás qué es lo que realmente necesitan ambos. Conózcanse, tómate ese tiempo y si eso implica que no vean a tantas personas, hazlo. En este momento lo más importante será su tiempo juntos.

Con paciencia, poco a poco se irán los que te digan cómo criar a tu hijo, otros se quedarán, pero esa misma paciencia que irás adquiriendo con el tiempo, se transformará en oídos cautelosos que aprenderán a extraer lo nutritivo de cada comentario y también a procesarlo para desechar lo que no te sirva.

Cuídate de las expectativas e ideales. El embarazo es el semillero de todas ellas, te imaginarás preciosa, apapachada y sin malestares o te imaginarás conviviendo plenamente con tu pareja sin pensar en peleas, una época de felicidad perpetua, pero por pequeños que sean, habrá malestares, conflictos y será más decepcionante si te aferras al ideal que tenías, así que convierte el dolor en aprendizaje y deja ir ese ideal o fantasía.

Lo que estás viviendo en este momento es lo más importante.

Perdona tantas palabras, quizá es demasiado, pero me desgarraría el corazón cuantas veces sea necesario para que no sientas esa soledad que yo solía sentir, no por estar acompañada o no, sino por pensar que era la única que derramaba lágrimas en la “etapa más feliz de su vida.”

Entiende que esa etapa feliz incluye lágrimas, decepción, dolor, furia y a veces desolación, porque la felicidad no sólo son sonrisas. Cuando lo aceptas, lo entiendes. Y cuando lo dices en lugar de ocultarlo, ayudas a alguien más a ser libre y valiente.

Así que te comparto lo más importante que aprendí:

Los consejos no son órdenes

Te lloverán los consejos, pero no pierdas el tiempo diciendo por qué no los tomarás, sólo da las gracias, piensa si te sirven y si no, no los tomes. Recuerda que un consejo no es una orden, no importa si te lo dice tu madre.

Los límites son para ti y por ti

Muy pocas veces decimos “no” por miedo al qué dirán, a decepcionar o a herir los sentimientos de los demás. Es tiempo de decir “no”, si no quieres ir a una reunión, si te sientes incómoda en que te toquen la pancita o toquen a tu bebé. Di “no” cuantas veces sea necesario si lo que te provocan sean más lágrimas que sonrisas.

Siente tus emociones negativas. Solemos decir “no te enojes”, “no llores”, porque no sabemos cómo ayudar, pero créeme que enojarte y llorar es lo mejor que puedes hacer, sentir lo que te está pasando y no reprimir ayudará a que se desvanezca, porque si no, lo tendrás en el clóset acumulándose hasta apestar tu mundo entero.

Honra tu pasado

Lo que viviste te hace la persona que eres hoy, piensa en tus sufrimientos y lo que padeciste no para evitárselos a tu hijo, tampoco para que los padezca, sino para verlo sufrir con sus propias experiencias y dejar que aprenda de ellas.

No te compares

No suele ser justo, no tenemos las mismas historias, ni los mismos objetivos, cuando lo haces desvalorizas todo lo que eres y lo que has hecho para llegar a donde estás. ¡Cada quien su vida!

Ama a las personas como son, pero más a ti mismo. Esperamos que las demás personas reaccionen o nos traten como queremos, si no lo hacen, los odiamos o les reclamamos, pero… aprende a no esperar nada de nadie y a amar todo lo que te dan, lo que no, búscalo tú mismo. Sé independiente y deja en libertad a los que amas para que te amen a su modo.

Cuídate de los ideales y fantasías

No te aferres a fantasías o ideales de cuando soñabas con ser madre o padre, quizá todo cambie y también debes aprender a “amar la montaña cuando tú planeabas un viaje a la playa.”

Sé mejor persona

No sabrás cómo educarlo, porque tendrás tantas opciones, te dirán que no lo dejes llorar o se sentirá solo, te dirán que lo dejes llorar para que no te tome la medida, pero no importará todo eso en su futuro emocional como el que tú seas feliz y se lo muestres, todo lo demás vendrá por añadidura.

La soledad es una amiga

Si tus amigos se alejan, si tú te alejas, si alejas a las personas o si te juzgan por ello, recuerda que este tiempo a solas es para madurar y evolucionar, tal como lo hacen las mariposas al encerrarse en su capullo, porque necesitan ese espacio a solas para después volar con total libertad.

Ama a tu nueva pareja

Así como tú eres una persona nueva, también lo será tu pareja. Quizá no del mismo modo y tampoco al mismo ritmo, ambos cambiarán tanto que tendrán que aprender a llevar su nueva relación, viéndose a lo lejos mientras un bebé esté en sus brazos.

Eviten juzgarse y sólo pónganse en los zapatos del otro. Cuando tu pareja esté intranquila, no la ataques aunque no comprendas su reaccionar, aunque creas que es lo más irracional e inmaduro que está haciendo en su vida, lo único que necesita de ti por el momento es tu consuelo y un abrazo. Después, ambos entenderán que esos comentarios sin sentido, lo tendrán conforme pase el tiempo.

Así que toma esos conflictos, toma esas peleas y no trates de hacer que reaccione como tú, no lo hará, ni sentirá lo que tú. Esta es una de las etapas más irracionales en la que tendrás que sacar de ti toda tu paciencia, comprensión y empatía para poder sobrellevar lo que viene.

Perdona

El amor es maravilloso, así que cuando perdonas tu pasado, a tus padres, a tu pareja, a los que te hicieron daño, o a ti mismo, tendrás en un corazón tan limpio y ordenado, preparado para toda la suciedad y desorden que vendrá.

El ser padres, los hará invencibles, pero recuerden que la cima a la montaña no se toma por una autopista recta.

Vive una libertad diferente 

En muchos casos tendrás que experimentar una libertad diferente, no la que vivías antes y que no tenía trascendencia como el decidir a qué hora comer, a qué hora dormir o qué hacer los fines de semana.

Será una libertad coartada, atada y complicada. Tendrás que encontrar un sentido diferente y valorar mucho más tu libertad.

Ahora, cada minuto valdrá el doble, tendrás que tomar decisiones banales pero lo suficientemente importantes para mejorar tus relaciones con amigos o simplemente para ir depurando comentarios y hasta personas que no necesitas.

Como la decisión de ir a una reunión por la noche o quedarte en casa viendo una serie mientras tu bebé duerme, suena sin trascendencia, pero créeme, muchos se tomarán a pecho el que no vayas y te reclamarán por ello.

Así que evalúa qué tipo de libertad quieres, porque algunos querrán un pedazo de ella. Tú decides cómo repartirla o si te la quedas y la atesoras para ti y tu familia.

“Vale la pena”

Esto es algo que también escucharás muy seguido… “vale la pena”, pero no es una frase común, tiene mucho de fondo. Sí, en esta etapa tendrás penas, tristeza, pero también una gran ternura por lo que estás padeciendo.

El valor de esta etapa se lo das tú, porque quizá nunca habías tocado fondo o no habías valorado antes tu libertad.

Estás pagando el precio del aprendizaje, no sé cuál sea en tu caso, en el mío ha sido enfrentarme a mí misma y cambiar el significado que tenía sobre la soledad, valentía y libertad.

Tú tendrás el tuyo, compártelo conmigo si tienes ganas, me encantará escucharte o leerte. Y bueno… sólo me queda decirle a los nuevos padres…

¡Bienvenidos a la mejor etapa de su vida! A la más dolorosa, pero también a la más maravillosa que hayan tenido que vivir.

Melanie Forey
Written by Melanie Forey