Así es el Sur

¿Y tú de dónde provienes?

Escribí este poema después de visitar a Yazmín, una de mis mejores amigas, platicaba sobre su vida, sus sueños y alguna que otra pesadilla. Teníamos 17 años. Tres años después, en una clase de Radio en Buenos Aires, me pidieron locutar un texto, pensé en “Así es el Sur”. Tenía que editarlo, pero yo siempre dependía de mis amigos en México para hacerlo, así que le pedí ayuda a Gustavito Valdespín, el resultado fue este:

 

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Así es el Sur

“Descalza en la lluvia, sin temor a lastimarme… el tiempo ya no existe, soy la nueva contradicción que la gente no desea escuchar.”

Empapada de una armonía indulgente a mis pensamientos camino por el Sur y veo pasar al Norte a una realidad mundana. En el Sur, frecuento el desorden de una habitación inexistente con una multitud muda, sólo escucho el silencio en buenas notas de tiempos ajenos al mío.

En el sur grito sin morder trozos de hipocresía, duermo con la cabeza en los pies, beso a mares desde mi perspectiva del amor. Un buen libro es la canela en el té y un ombligo el sarcasmo del centro de la humanidad.

Aquí el este no mutila la derecha del eje, no desprende un edificio viejo de sus recuerdos, ni sustituye una bicicleta por la tendencia de comodidad. Aquí el oeste no es el viraje a la izquierda, no interviene con Mozart, y un muérdago no es una costumbre fastidiosa.

En el sur limpio sólo lo que está sucio, pero puede estar en el orden correcto sin que sea necesariamente una apariencia desaliñada.

En el Sur un gusano es la mascota de a quien le aterran los perros, no existen lugares en donde no se pueda entrar por ser un fugitivo de la sociedad y no hay encierros de cópulas. En el Sur, el Norte sólo es eso y así lo ve con los ojos bien atentos a lo que le da risa de un ser.

Aquí no hay bulos ni bullicio, de aquí me tiro de un décimo piso y después de varios años aún siento el vértigo, y una lágrima no es diferente a una sonrisa. El rojo no es un color primario, sino un desarrollo de colores en blanco.

Mi mano puede conocer terrenos indescriptibles y mi boca renuncia a ondas por sondas. En el sur un corazón roto se une con pegamento, no es tan fácil olvidar, pero es muy difícil recordar fechas importantes.

Mi evolución es muy notoria y mi origen sigue en esa habitación inexistente.
¿Y tú, de dónde provienes?
Porque… Así es el Sur.

Melanie

Melanie Forey
Written by Melanie Forey