Amor desinteresado, una tendencia poco popular

Es muy difícil amar cuando esperas respuesta, porque si no pasa lo que anhelas, duele y mucho.

Siempre es mejor amar sin un interés, pero llegar a ese punto requiere renunciar al tratar de controlar al otro, aunque creas que no lo haces, pero en realidad sí y no te das cuenta.

Amar esperando, amar queriendo que pase a nuestro modo, amar ofreciendo regalos, sonrisas, tiempo y un trato cálido para recibir lo mismo, o algo similar del otro lado lado, no es amar desinteresadamente.

Amar sin esperar nada a cambio se convierte sí, en algo… trágico.

¿Has escuchado esto o parecido?
  • “Te dimos todo, no sé qué te pasó”.
  • “No nos merecíamos ese trato después de todo lo que te dimos.”
  • “Esperábamos que hicieras otra cosa, esa no fue la educación que te dimos.”
  • “Después de todo lo que he hecho por ti.”
  • “Yo sí te trato como te mereces.”
  • “Te he dado los mejores años de mi vida.”
  • “No puedes estar recibiendo tanto sin dar nada a cambio.”

Yo soy de las que espera y ha dolido mucho, siempre queriendo amar a mi manera, ¿por qué yo sí y del otro lado no?, simplemente porque NADIE me lo pidió.

Estamos acostumbrados a amar a nuestra manera de forma tan egoísta que no nos ponemos a pensar qué necesita, QUÉ REALMENTE NECESITA el otro lado.

Entonces, anteponemos nuestros sentimientos, anhelos, frustraciones, miedos y formas de ver la vida como si fueran ley y no…

¡No hay una fórmula única!

Ofrecer un cariño desmedido y esperar que sea devuelto, no es justo ni para nosotros, ni para los demás. Porque acciones lindas se pueden convertir en amenazas, insultos y corazones rotos.

A los que dan amor y no reciben lo que esperan los llaman víctimas, mártires… y a los que rechazan y olvidan, los llaman ingratos, egoístas y soberbios.

Cuando en realidad no hay bandos ni buenos ni malos, simplemente algunos hicieron un contrato no escrito que nunca fue entregado, esperando que se cumpla aun sin firmar.

Si todos supiéramos las cláusulas de ese contrato, quizá algunos no aceptarían, darían la media vuelta y seguirían su camino.

Dar tanto “amor” a nuestra manera y luego recriminarlo o exigirlo es EGOÍSTA. Rechazarlo bajo estas condiciones lo llaman ingratitud, ¿pero acaso es justo exigir amor cuando nunca se ofreció desinteresadamente?

Y por amor me refiero a cualquier forma de amar que creamos correcta, como regalos, sonrisas, escuchar al otro, abrazos espontáneos, porque sí puede ser la correcta, pero deja de serlo cuando quieres controlar al otro.

Tampoco nos han enseñado a poner límites ante el amor NO desinteresado, porque se disfraza muy bien, no te das cuenta que hay que marcar un alto y rechazarlo a tiempo para no ser tachado de ingrato.

Alguna vez una amiga me dijo “TODOS TENEMOS LO QUE NOS MERECEMOS”, me enojé muchísimo porque para mí ella debió apoyarme y decirme: “pobrecita, no te lo mereces.”

Porque era mi amiga y “tenía” que consecuentarme, tenía que decirme que YO ERA LA VÍCTIMA. Tenía que decirme “claro, después de todo lo que hiciste por él.”

En lugar de eso, me habló desinteresadamente, de frente y con los suficientes pantalones para tolerar mi reacción, porque dadas las circunstancias no sería la mejor.

Entonces entendí, ella tenía razón.

Estaba esperando que me amaran como YO QUERÍA porque YO HICE todo lo que YO CREÍA tenía que hacer para que esa otra persona reaccionara como YO QUERÍA. Y, ¿saben qué? NADIE ME LO PIDIÓ.

Merecía ser rechazada porque nunca ofrecí mi amor desinteresadamente, merecía ser rechazada porque entonces no lo amaba tanto como para entender que la otra parte no me amaba como YO QUERÍA.

No puedo obligar a las personas a que reaccionen como yo quiero ante lo que digo, hago o pienso, mucho menos en esto último, como si fueran adivinos, y mucho menos ofrecer un supuesto amor a través de acciones para CONTROLAR al otro.

Amar desinteresadamente es NO ESPERAR NADA, así de sencillo, no hay más explicación, si del otro lado reaccionan como nos gustaría ganamos mucho, pero ganamos más al AMAR.

Si no reaccionan como nos gustaría, debería existir entonces la COMPRENSIÓN, porque no todos tenemos la misma historia, ni el mismo origen, ni la misma personalidad y mucho menos el mismo corazón.

AMAR DESINTERESADAMENTE es dejar de anteponer nuestras necesidades. Muchos creemos que el otro lado es ingrato, pero en realidad nosotros fuimos los insensatos al querer volver esclavos de nuestros sueños y anhelos a los otros.

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Perdón por esperar tanto, si amara quien soy en realidad, no hubiera intentado que me amaras a mi forma.

Gracias por amarme, entiendo ahora que tu amor no fue desinteresado, lo respeto, lo entiendo y lo dejo pasar. Ya no estoy enojada, te volveré a sonreír.

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NADIE es esclavo de los anhelos de los otros, ni de su forma de vivir. Deja de desgastarte por tratar de complacer, simplemente decide AMAR desinteresadamente y decide también NO AMAR si entendiste las cláusulas del contrato y no estás de acuerdo con ellas.

Amar desinteresadamente es dejar un beso al aire sin mirar cuál fue su destino.
Melanie Forey
Written by Melanie Forey