¡Adiós, 2018! Te amé y te odié

Me encanta hacer recuento de lo que me dejó el año pasado porque me hace recordar lo que aprendí, lo que viví, lo que amé y también lo que odié.

El 2018 pasó particularmente rápido y es que desde que nació Valita, mis días eran taaaan lentos y alrededor de ellos había algo de desesperación, mezclado con un “no sé qué hacer, no sé por dónde empezar, ¿así va a ser siempre?”

En fin, estaba aprendiendo a ser mamá, y aunque sé que el aprenderlo me llevará toda la vida, ahora lo vivo con mucha más filosofía “Hakuna matata.”

Valita

Mi hija ha sido una gran satisfacción este año, ha crecido muchísimo en todos los aspectos. Es increíble ver fotos de ella de recién nacida, de su primer año y de ahora, no sólo ver cuánto le han crecido los chinos, sino cuánto ha crecido también su vocabulario y la talla de sus zapatos.

En el 2018 tuvo cambios enormes, comenzó a caminar a inicios del año, conoció la playa, celebramos sus dos años, comenzó a ir a la “escuelita”, dejó el biberón (en el día), está aprendiendo a ir al baño, habla y canta hasta por los codos y está descubriendo su independencia y sus emociones (con berrinches que aún no logro descifrar).

La veo convivir con Coco, nuestro perrito, y me emociono mucho, pero nada me conmueve más que verla platicar con su papá, jugar y darle besos. Tal vez porque miro con nostalgia lo que yo alguna vez tuve y sonrío con amor.

Sus logros son mi mayor tesoro, su amor, sus tropiezos, sus berrinches, sus abrazos y sus besos, lo que más me hace feliz. La amo todos los días un muchito más y entiendo que ese amor es infinito. ¡Gracias, Valita!

Nuestro hogar

Esposito y yo hemos estado trabajando mucho por tener un hogar hecho de ladrillos y harto corazón, así que estoy plenamente orgullosa de lo que logramos en el año pasado.  

Pensamos en remodelaciones, hicimos cambios, barrimos el polvo, construimos algunos muros, nos ilusionamos con accesorios, muebles, colores. No puedo creer lo lejos que llegamos, así que sí, estoy muy, muy orgullosa de nuestro esfuerzo. ¡Gracias, esposito, por todo!

¡Vamos a seguir imaginando y creando! Porque lo que hemos construido está quedando hermoso y la ilusión con la que vemos nuestros sacrificios, esfuerzos y hasta peleas ha valido realmente la pena. Estoy tan agradecida.

Emprendedora

En esto de empezar a formar un futuro y disfrutarlo en el proceso, seguí con “Fábrica de Recuerdos La Foreys”, fue un año bastante movido, descubrí nuevos productos y trabajando descubrí nuevos enfoques.

Aún no me rindo, y si una cosa no funciona, voy por otra. He quedado “tablas” en muchas ocasiones, pero sé que el cansancio y la dedicación que le he puesto me van a llevar a un sitio seguro y feliz. Todavía sigo trabajando en el enfoque, pero lo importante es que sigo trabajando.

Así, pinté muchas macetitas, hice letreritos para bebés, armé álbumes de fotos, recuerditos de boda e inicié algo que me está gustando mucho: tomar fotografías para recordar. Así que también debo agradecer a “Fábrica de Recuerdos La Foreys” por convertir mi hobbie en un lindo pretexto para obtener otro ingreso.

También sé que no es un proyecto que todos vean con buenos ojos, sobre todo los que me quieren, no porque no confíen en mí y en mi capacidad, sino porque me ven trabajar tanto y con pocos resultados a corto plazo, que se preocupan.

Yo sólo quiero decirles que aunque he trabajado mucho y ganado poco (en dinero), la ganancia ha crecido en mí, en lo satisfecha que estoy por ser yo misma, con mis preferencias, mi creatividad, mi forma de ver la vida y plasmarla en recuerdos y regalos.

Quizá todavía no sea millonaria, pero disfruto mucho el camino.

Amigos y decepciones

No tuve el mejor año en el tema “amistoso”, tuve que enfrentarme a cambios bruscos en mi forma de pensar y de admirar la vida.

Me di cuenta que estaba rodeada de personas de corazón noble y muy hermoso, pero también muy dolorido por el desamor de su historia, entonces me di cuenta que sus reacciones eran el producto de esa falta de amor.

Por mi situación y por lo que necesitaba en el momento, tuve que alejarme, entonces aprendí sobre el respeto, a no perderlo NUNCA, a tratar a las personas con lo mejor de mí, porque una “bromita” puede ser la piedrita de un gran saco que al final termina por romperse.

Entendí que todos tenemos una historia de dolor y una búsqueda de nuestra propia identidad. Alejarse de las personas no significa que sean malas en sí, ni que yo lo sea, puede que sólo hayan sido parte de un momento de transición.  

Suelen irse para dejarte solo experiencias, pero no se quedarán para compartirlas. Yo he cruzado algunos puentes, unos más seguros que otros, hoy les digo adiós y gracias, muchas gracias, por lo que me dejaron y a dónde me llevaron.

Los límites

No me había dado cuenta de cómo ponía límites excesivos para relacionarme con las personas y no ponía límites necesarios para que esas relaciones fueran saludables. Así me dejaba “pisotear”, pero al mismo tiempo empujaba y rechazaba a quienes me ofrecían su amor.

No ha sido fácil entender que los límites que tengo que poner son tan sencillos con pasos como el ser yo misma, decir “no” cuando sea necesario, dejar de buscar la aprobación de los demás y dejar el pasado en donde está para solo aprender de él, recordarlo con nostalgia y seguir adelante.

El tema de los límites ha sido muy importante porque requieren autorespeto y autoestima, cosas que aunque se dicen fáciles, no cualquiera las tiene, por eso decidí hacer lo que no hace cualquiera: depuraciones, aunque eso haya implicado muchas lágrimas. Perdónenme.

Pero a pesar de no ser exactamente la persona que esperan, créanme que estoy siendo la que me gusta ser. Me estoy amando mucho, no por soberbia, no por egoísmo, sino por autoconocimiento, mejorando lo que no me gusta. Gracias por los que entienden.

El perdón nuevamente

Volví en ese tema y fue realmente gratificante entender lo que significa. No es olvidar, no es vivir sin consecuencias, es dejar de espera a que se pague el daño, es dejar de buscar venganza, es saludar y sonreír a la persona que te lastimó y seguir tu camino.

Así entendí que aunque no olvidé el daño y aunque haya consecuencias, yo puedo ser libre de lo que provocó en mí, puedo dejar de pensar una y otra vez en la furia o la tristeza que experimenté y utilizar esos pensamientos en mi creatividad, como nuevos diseños para pintar macetitas.

Las fiestas y las reuniones

Fue un año poco movido en ese aspecto. Sé que esposito es bastante sociable y me extraña mucho, pero agradezco que (muy a su pesar) me haya dado un espacio para recargar pilas y estar en mi sitio.

No estuve en muchas reuniones, preferí quedarme en casa a ver series en Netflix, dormir temprano y estar en pijama, para despertar con Valita, hacerle su leche de fresa y jugar un ratito con ella.

Quizá este 2019 sea diferente, no puedo asegurar mucho, pero ya estoy más tranquila viendo crecer a Valita y ser independiente, me siento más segura de dejarla libre y verla desde lejos crecer y relacionarse con los demás, me siento más lista para verla vivir sus propias aventuras.

Las compras y los regalos

Fui muy afortunada este año, no sé cómo, ni de qué manera, pero empezaron a llover regalos, sí, materiales… y aunque no fue precisamente lo más bonito del año, vaya que me llenó de satisfacción, porque me di cuenta que aunque hiciera sacrificios y trabajara mucho más, también tuve recompensas muy lindas.

Me gustaron mucho mis regalos de todas las fechas importantes de este año, incluidos mi cumpleaños y Navidad. ¡Fui muy feliz! Gracias a todos los que me llenaron de amor con sus detalles y bendiciones.

Mi matrimonio

Ha sido como la marea, a veces relajante y otras veces con mareos y vómitos, pero me encanta lo que significa: conocer a otro ser humano mientras te conoces a ti misma.

Es la mejor guía para relacionarte con los demás, es donde practicas el pedir perdón, el perdonar, el comprender, el ser empático, el pensar en el otro antes que en ti mismo, en volver a perdonar y volver a pedir perdón.

Todo lo que realmente debes hacer con otras personas, lo practicas en un curso intensivo en el matrimonio, es una buena manera de conocerte y de relacionarte con las personas para llevar una vida más plena y feliz.

Enfermos

Y dejé al último la parte más difícil del año, creo que no había visto tanta medicina junta en toda mi vida (no exagero). Valita se enfermó, esposito se enfermó, yo me enfermé y las recaídas estuvieron intensas.

Los cambios para Valita fueron muy fuertes, desde entrar a la guardería, dejar el biberón, dejar el pañal y todo lo que ella conocía, además de estar expuesta a tanto bicho, no paró de enfermarse, le sumamos el frío, y terminó con una alergia y medicamento hasta febrero o marzo.

Han sido más de tres meses de medicamentos, idas al doctor, al pediatra, a urgencias, gastos excesivos en medicinas y citas. Pero lo más doloroso eran las recaídas, porque cuando creíamos que todo iba a estar bien, enfermábamos otra vez.

No fue fácil, no ha sido fácil, todavía tenemos secuelas, pero llevamos una rutina y nos ha funcionado bastante para mejorar. Y sí, tuvo su lado positivo, hizo que esposito se acercara más a Valita, porque al yo estar enferma, él tenía que hacerse cargo y eso los puso mucho más cerquita en alma y corazón.

¡Bueh! Así el resumen de mi año, perdón por lo extenso, sólo tenía muchas cosas qué contar, por las que me siento tremendamente satisfecha, agradecida y en paz. ¡Gracias, 2018! Aunque te odié, también te amé muchísimo, fuiste un gran maestro y estoy tan contenta de todo lo que logré en equipo y solita que me hago pipí de la emoción.

¡Gracias por leer!

Melanie Forey
Written by Melanie Forey