Adictos al futuro

Estamos tan acostumbrados a mirar al futuro que ya no cuestionamos el porqué de ciertas preguntas que son rutina conforme vamos creciendo. Como el clásico “¿pa’ cuándo?” acompañado de situaciones como noviazgo, matrimonio o hijos.

Existe cierta presión por esperar a que pase el tiempo, que pareciera que todo lo que hacemos tiene un único propósito: hacer feliz a una persona que no conocemos, a nuestro “yo” del futuro, que, dicho sea de paso, quién sabe si esté calvo, gordo y en el caso más extremo, ya no exista en este mundo.

Es cierto que el “vive tu presente” se ha convertido en un lugar común que a base de repetición se ha depreciado su real importancia. En fin, solo estaba pensando sobre lo adictos que nos hemos vuelto al futuro y nos pasamos esas “preguntas” que causan estrés generación a generación.

Van por etapas, comienzan cuando eres un niño y se van desarrollando conforme desbloqueas niveles del juego de la ZOOciedad al que irremediablemente entramos.

¿Qué vas a ser cuando seas grande?

Insisten, insisten en preguntar y parece lindo escuchar: bombero, policía, doctora, chef, un como mi papá, como mi mamá. Es como si te fueran preparando para la siguiente pregunta.

¿Qué vas a estudiar?

Comienza por ahí de la secundaria, porque ya en la prepa debes tener al menos una idea según el ideal de formación académica, y así continúa la presión de que escojas una carrera y universidad.

¿Ya tienes novia?

Ya que mantuviste contento al mundo con un título universitario y lo que le sigue, un trabajo relacionado a lo que estudiaste. Ahora sí, resulta que estás listo para un noviazgo con futuro.

¿Cuándo se van a casar?

Llevas un rato con tu novio o novia, pero eso no puede quedarse así, falta LA BODA, porque resulta que estás “incompleto” si no continúas con… bueno, tú sabes… lo que sigue.

¿Cuándo van a comprar una casa?

Porque es súper importante tener algo “tuyo” para el futuro y para tu familia, es símbolo de éxito y estabilidad.

¿Pa’ cuándo el bebé?

Tranquilizas al mundo con una boda conforme a lo que esperan: religiosa y civil, pero ¿y el bebé? Ahora ya está “bien visto” esperar tantito para “disfrutar” tu matrimonio, muy sutilmente te predisponen a que con un bebé no vas a disfrutar y aun así insisten en que tengas uno, qué absurdo.

La pregunta puede durar y durar y durar, por amigos y familiares, aunque estos últimos son los que más ejercen presión, que hasta te hacen creer que sí, tú quieres fervientemente tener un bebé.

¿Cuándo tienes otro?

Y ya que tienes el bebé, parece no ser suficiente… ¡quieren otro! Porque uno no es suficiente, por mil y un razones que pueden ser muy personales o implantadas.

Y de ahí surgen otras preguntas que lo único que causan es estrés, presión y una obediencia ciega, sin antes ponernos a pensar si realmente lo queremos, es sólo lo que nos han dicho que debe ser pero siempre pensando en un futuro.

¿Por qué lo que tienes nunca es suficiente? Esa es la pregunta que me he hecho en los últimos días y es que ahora me doy cuenta de todas aquellas preguntas que te van haciendo poco a poco pensando en un futuro que no sabes si es realmente lo quieres.

Entiendo que muchas veces esas preguntas son automáticas como el “¿Cómo estás?” después de un “Hola” o un “Bien” como respuesta, aunque te esté yendo de la real popó. Entiendo que sean comunes, solo estaría padre detenerse un poquito a pensar si realmente queremos ese futuro que nos han vendido como el más feliz.

Cada una de estas preguntas tiene respuestas tan diferentes como humanos en el mundo, pero las respuestas son tan comunes últimamente. A mí me pasó que algunas preguntas fueron mucho más insistentes que otras y mucho tenía que ver también la propia presión de mí hacia a mí pensando en un futuro que idealizaba.

Explicarle al mundo tus deseos o NO DESEOS es una pérdida de tiempo, nunca lo tendrás contento, porque hagas lo que hagas siempre surgirá una nueva pregunta pensando en un tiempo lejano. ¡Qué adictos somos al futuro! Nos aferramos a la idea de que algún día todo mejorará, ¿acaso no está bien ahora?

Ya no me molestan tanto esas preguntas, sólo no se molesten si mi respuesta no es la que les gustaría, a mí tampoco me gustan sus respuestas. Porque todos tenemos un poco de ese mundo adicto al futuro, así casual.

¡Abrazo!

Melanie Forey
Written by Melanie Forey