2 am

Un poema para desahogarse.

Dejaste de adorar mis llamadas a las dos de la mañana, perdóname, no quise interrumpir tus sueños, era sólo que tú aparecías mucho en los míos y me urgía escucharte.

Era la hora menos adecuada para buscarte, estabas cansado y yo fui demasiado imprudente, impaciente y tontamente enamorada.

Te regalé muchas horas pensando en ti, buscando la forma de ilusionarte con mi llegada, pero se me pasó la mano la miel con la que quise unir nuestros recuerdos.

Los besos en la mejilla no fueron para molestarte, tampoco los abrazos espontáneos, me sentía a salvo aunque extendieras tus brazos alejándome de ti.

Me dejé llevar por la brisita que se colaba, esa que me mantenía en las nubes cuando tú estabas cerca, me perdí un poco y me costó regresar.

Cuando me di cuenta, no era yo la que te buscaba, era esa chica que creí que esperabas, pero la metamorfosis no tuvo éxito y volví a ser un gusanito.

Lamento haberme roto en pedazos para regalarte trocitos de mí en ocasiones especiales, creo que dejé algunas astillas en esos fragmentos y heridas sin sanar.

Pretendía dejarte el corazón entero, pero se hizo moronitas en el camino, lo lamento, no estoy tan completa como al principio, en la euforia se me olvidó llevar conmigo un dulce pegamento.

Ahora me siento aturdida, como si hubiera hecho algo mal, me siento avergonzada de lo que pensé era mío reteniéndolo con tal fuerza que lo lastimé.

No te escuché, ni me escuché, me aferré a una ilusión chiquita y bailé con los ojos cerrados, bailé, bailé, bailé… hasta tropezar, caer y llorar.

Entiendo que no siempre se cumple lo que se promete porque no existen fórmulas fijas, no siempre hay brisas, ni llamadas de madrugada.

Ya no te puedo prometer lo que fui, ni lo que he dicho que seré incansablemente, el tiempo me cambió, pero te ofrezco ahora mi destino, sea cual sea y esté donde esté.

No fue tu culpa, yo decidí enamorarme.

Melanie Forey

Melanie Forey
Written by Melanie Forey